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¡He esperado 8 años para escribir esto! - Parte I

Bienvenidos a EL ARTÍCULO.  El grandísimo Gerry T llamo así a su artículo sobre el Pro Tour que se llevó a casa, aunque para él fueron 16 años nada menos. Yo he dedicado mucho tiempo, esfuerzo y recursos a intentar un objetivo más realista: intentar clasificarme a este ansiado evento que necesitaba tachar de la lista de TO DOs.

Si sois fans de la lectura magiquera en inglés, veréis que este artículo es muy similar a los My Story que Paulo Vitor Damo Da Rosa y Ondrej Strasky ya escribieron en su día. Si no lo habéis hecho ya, no olvidéis darle una pasada, siempre y cuando acabéis este artículo antes ;)

Hoy puedo escribir el artículo de cómo me clasifiqué a un Pro Tour, porque amigos y amigas, ha pasado y es un hecho real. Debo empezar a creérmelo. Se ha abierto la lata. No ha sido un camino fácil, ha habido altibajos, momentos en los que lo he acariciado y momentos en los que lo veía imposible. Hoy me gustaría recorrer con todos vosotros este camino de nuevo.

Los Inicios en el Maná

Empecé mis primeros contactos con los cartones a eso de los 12-13 años. Rara vez pisaba una tienda más que para molestar al tendero de turno, de hecho me gane el apodo de Brasi, mientras que mi compañero de viaje por aquellos tiempos, Álvaro Guerreiro, era conocido como Plasti. Jugábamos normalmente en el patio del colegio, y tras unos meses la moda pasó, nos daríamos a los cromos, peonzas, tazos, gogos o cualquiera sabe ya.

Un par de años más tarde, algo me hizo volver. Yo para quien no lo sepa, vivo vivía a no más de 100 metros de Metrópolis y a no mucho más del antiguo Evolution. ¿Y si me paso a saludar? Ferre, Joni, Broens, el Gnomo o Juanvi. Gente agradable con los que echarte unas risas y tener algo en común. Ese ambiente, esa capacidad de poder destacar en algo, esa competitividad. Todo eso hizo que volviera a abrir un sobre allá por 2008, con 15 añitos y Shards of Alara recién impresa.

Durante ese año, jugaría bastante en tienda e intentaría mejorar y aprender. Me había vuelto tímido, así que me dedicaba a escuchar, a ver las líneas de juego de otras personas y a entender sus pensamientos estratégicos. Bichos, bichos y más bichos. Hasta que un día me quedé a la puerta de conseguir 3 byes para el GP de Barcelona de ese año, jugando RW Knights, creación propia de Plasti y Brasi

Por razones académicas y económicas, no acudí al GP, al fin al cabo es difícil justificar 200 euros para jugar a esto del cartón cuando tienes 15 años. Además, mis padres no conocían a nadie de los que iban, ¡y cómo para fiarse de ellos! Antes de mi primer viaje a un Grand Prix, tenía que demostrarles que podía competir.

El Primer Paso en el Mundo Competitivo

Ese mismo junio, se celebraban los ya extintos Regionales. Constaba de un torneo clasificatorio en el que se otorgaban 1, 2, 4 u 8 plazas, dependiendo de si participaban 8, 16, 32 ó más personas respectivamente. Cada jugador podía asistir a un único regional, independientemente de la fecha o zona de este. Esas plazas te permitían jugar el Nacional, un torneo que recuperamos este año y cuyo Top 4 acudiría al Campeonato Mundial. En el Regional de Madrid fuimos entre 32 y 64 personas, y empezar 4-0 te permitía pactar para cerrar tu puesto (ya que daba igual tu posición en el Top), y eso precisamente fue lo que conseguí. Aquel adolescente que descartaba Wilt-Leaf Liege a pares cuando le jugaban Blightning entraba en escena y su siguiente parada, sería Granada.

Wilt-Leaf Liege ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Jason Chan

Al ser verano y tener amigos allí, mis padres hicieron el esfuerzo de llevarme al campeonato de España, y yo hice un buen 2-7 para darles las gracias. 1-2 con kithkins combinado con un 1-5 en Draft. ¿Qué esperaba? Si prácticamente no sabía lo que era un draft antes de sentarme... ¿10 euros para un chavalín de 15 años? #SUERTE. No hay mucho misterio, un fin de semana de competición cuando no estás listo para competir, eso no era una tienda, era alta competición. Enric Martí se llevó el trofeo a casa, sería el abanderado y representaría a su país en el Mundial, quizás yo mismo algún día podría llegar a esa gran escena, a un evento competitivo a más no poder, con crème de la crème girando cartones.

Iniciando la Senda: Los Pro Tour Qualifiers

Como es lógico, la mejor forma de llegar a un Pro Tour, eran los torneos que te clasificaban directamente. Los PTQs, para aquelloa que llevéis menos tiempo jugando y sólo conozcáis el sistema de PPTQ, no sabéis lo que os habéis perdido. Cada tanda de tres meses tenía unos 10, y se jugaban por distintas partes de España, a veces en Madrid y Barcelona había hasta dos. Cuando yo empecé, eran de 60-70 personas en las ciudades grandes y de 30-40 en ciudades más pequeñas y de difícil acceso como Burgos, Torrelavega o Plasencia. Años más tarde, el centenar de jugadores en cualquier localidad española era algo normal. 

Pues ahí iba yo, con mis bichines a pelear, para volver a casa con resultados incluso negativos. Hasta que en mi sexto PTQ (y lo he recordado con la ayuda del historial de planeswalker points) llegué al Top 8 con un resultado de perfect seguido de doble pacto. Esta era mi lista (todas las listas serán tan fiel a la realidad como mi memoria permita). Estamos en Standard del verano de 2010. 

 

Grande aquí Miguel Ángel Ferrero “creando” este deck. Sorprendimos a todos, en una época en que la información era mucho más reducida. Ferre siempre fue mi maestro, y yo fui, soy y seré, su Padawan, aunque ya sólo le haga caso rara vez... En el fondo soy un rebelde sin causa.

Tras dos horas de semifinales contra Omar Rohner, el cual era uno de los mejores jugadores del país por aquel entonces (y lo sigue siendo cuando le da por castear), acabé perdiendo una final irónicamente atascado con Turboland contra Daniel Pérez, AKA Talibán. Y me fui a casa con mis 21 sobres de Rise of Eldrazi, pensando en que había perdido un viaje a Amsterdam (por aquella época a duras penas no había salido del país) pero que pronto tendría otra oportunidad, de hecho al día siguiente había otro PTQ en el mismo sitio. 

Esta vez ya no pensé que ojalá algún día podría llegar lejos. Esta vez vi la luz de la gloria muy de cerca, pero era joven, inexperto y arrogante. Para lo poco que había conseguido pensé que ya caería antes o después porque estaba mejorando mucho mi nivel (en lo relativo al resto de la gente de mi hábitat). Poco sabía yo que necesitaría otros 7 años antes de poder cantar victoria.

Durante ese año me dediqué a jugar mucho a Magic. Magic Workstation, un versión del Magic Online para pobres de peor calidad, pero gratis, y Magic-League, la web que proporcionaba torneos y rankings para jugar sin parar, eran la excusa perfecta. Colegio -> Casa -> Magic-League. Día tras día. Vicio tras vicio. Así empezaba a coger ritmo, a entender lo que era un metajuego, a probar cualquier cosa (porque no tenía que comprarme las cartas) y sobre todo, a echar más horas en una baraja que la media; y así llegamos a nuestra siguiente parada. 

GP de Barcelona: El Niño del 9-0 

Esta vez sí que pude acudir, siendo mi segundo GP tras el GP de Legacy de Madrid en el que acabe con 5-4. Mis padres hicieron un esfuerzo económico, y monté un coche con Domingo Giménez, Francisco Gutiérrez “Pakillo” y el archiconocido por todos, Alejandro . Muchas horas de trabajo y testeo nos llevaron a UWR Caw Blade a Álex y a mí. 

 

En este GP me quedé a dormir en casa de unos primos de mi madre, a los que (por supuesto) jamás había visto. Imaginad lo que era para mí cerrar el primer día con un perfect. Era tan sólo mi segundo GP y sólo tres personas habíamos logrado ese resultado. Ahora imaginad como se lo explicó… #SUERTE

La mañana siguiente empieza en la zona de feature donde me pongo 10-0 tras superar a Lukas Blohon, actualmente uno de los mejores jugadores del planeta. 

Tras dos emparejamientos contra las actualizadas versiones de la RUG que os he puesto antes, me pongo 10-2, aún con opciones si gano las dos siguientes, 11-2 y otra RUG me vuelve a poner con una mano delante y otra detrás, 11-3 y cerramos con 11-4 tras varios golpes psicológicos en el día. El Pro Tour tendría que seguir esperando mi visita (aún así, era en Japón y el vuelo había que pagárselo...). De todas formas, por aquella época no me preocupaba el tema Pro Tour, acababa de ganar 400$ jugando al cartón con 15 años #Millionario.

De Gira por España

Los siguientes años fueron complejos, acabar el bachillerato, empezar la universidad y sacar tiempo para Magic. Cada fin de semana o dos, un sitio distinto. ¿Levantarse a las 4 de la mañana para ir a un PTQ en Valencia? Eso era lo más normal. Todo costeándolo con premios y jugando cada vez más. Cosechaba algunos Tops, generalmente jugando la misma baraja casi toda la temporada, mejorándola y dándole mucha caña. 

También empecé a practicar sellado, ya que no pretendía desperdiciar una sola oportunidad y aún a día de hoy sigo intentando mejorar, ya que creo que es la base del Magic. PTQs a cholón. Una ristra. Pero aún así la victoria no llegaba. 

Hubo algo de esta época que me frustró bastante. Era capaz de ganar ligas de Modern, Game Days e incluso Side events en el segundo día que eran del mismo formato que el PTQ del primer día. Pero los PTQs siempre se me quedaban grandes. ¿Ansiedad por el deseado win? Recuerdo una vez que hice 7-0 con mi Monoblack Devotion ganando el side event para hacer 0-2 al día siguiente en el PTQ. Aún así no me rendía. 

Gray Merchant of Asphodel ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Robbie Trevino

Los Tops seguían llegando y las historias trágicas también. Recuerdo barrer la mesa de una Naya Blitz jugando Jund, hacer Olivia Voldaren y mi oponente robar un Riders of Gavony para yo no robar más que tierras en sucesivos turnos de una partida que parecía imperdible.

  • ¿Atascado en 4 tierras con un Bonfire of the Damned ante un ejército de 2/2? Check.
  • ¿Tener letal en dos turnos y que mi oponente se topdeckeará un Thorncaster Sliver para aplastarme? Double Check.
  • ¿Que el jugador de mi derecha me pasará en un draft un Spear of Heliod y luego decidiera cambiarse a blanco? Triple Check.

Y así, llegamos a la historia de mi segunda final. Alicante, 2013. Último PTQ de la tanda de Modern. Jund afilada no, lo siguiente. Bloodbraid Elf nos acaba de dejar, pero aún había Deathrite Shaman para todos. 6-0 en el suizo. Ganó semifinales con mulligan a cinco contra Affinity de puro milagro. Y ahí está él, mi compañero de viaje, uno de mis mejores amigos, en la final conmigo. 

Poco pude hacer, Alex tenía el día. Cuando un chamán va a acabar con él, llego Linvala, Keeper of Silence para salvar el día, y unos pocos turnos más tarde él se iba a San Diego y yo estaba destrozado.

Es curioso. No ganar se había convertido en lo habitual, pero además estaba obligado a convivir una noche más con la persona que había destrozado mi sueño. Al menos invitó a cenar XD. No es que no me alegrará por él, pero quería ser yo. Normalmente esto me suele pasar así. Envidia, reflexión, aceptación y ganas de levantarme y seguir luchando. Es injusto pero Magic, y en especial, los PTQs son así. 8-1 no es suficiente a veces, aunque otras sí… A veces con x-2 harás top, mientras que otras serás noveno. Aprende a vivir con ello, porque no será la última vez. 

Espero que estéis disfrutando del viaje. Personalmente, a mi me encanta leer como las personas han llegado a donde están. No todo es fácil, coser y cantar (de hecho ambas cosas se me dan bastante mal). La próxima semana, continuaremos la historia y hablaré un poco de la baraja que quién sabe si destrozará el Pro Tour de Kyoto, UW Reanimator, por la que tengo que dar las gracias a Patxi Sánchez (al que le estaré agradecido eternamente por ello), aunque mañana tendréis un pequeño avance en La Baraja de la Semana

Un saludo y hasta dentro de muy poco,

Carlos Oliveros

@CarlosOlivetti

Etiquetas: Standard, Pro Tour, Oliveros