Demo
 

Génesis

 

El artículo de hoy va de comienzos y desencuentros. De cómo lo que es tu pasión se convierte en tu peor enemigo. De la obsesión de querer ganar y no conseguirlo. 

De cómo perdiste el rumbo y sin saber por qué, aborrecer aquello que tanto amabas. 

Hoy hablo sobre mí y sobre la actualidad. Mi opinión no es representativa de Show and Tell.

 

Hola, me presento. Soy un jugador de Magic: The Gathering. Encantado de conocerte. 

Hace poco que he empezado, en una presentación, pero quiero hacerme un mazo de Standard para los torneos de la tienda. Llevo años jugando con mis amigos del pueblo en los ratos libres. He visto por YouTube a alguien hablando del juego y me ha picado el gusanillo, estas son mis primeras cartas: me abrí 3 Lilianas en un sobre y otras dos en el siguiente. 

Son mis primeros pasos, pero ya soy todo un jugador dedicado: presto atención a lo que los veteranos dicen, participo en foros de internet, miro las listas y artículos de los mejores en las webs de referencia. Quiero mejorar como jugador y me gustaría poder competir.  

 

 

Compito, luego pierdo

 

¿Por qué? Bueno, la respuesta está clara, a quién pretendo engañar: no gano porque no soy suficientemente bueno y llevo poco. Practico más, leo más, gasto más dinero en mejorar mi mazo. 

 

Compito. Y pierdo. Pero menos. Y me doy cuenta de algunos errores. Acepto consejos. 

 

Se acerca el gran torneo. Iré a mi primer PTQ, PPTQ, GP, Open de tienda o como se llame el torneo, da igual. Es la prueba de fuego. Demostraré lo que sé. 

 

Compito. Y pierdo. Muchísimo. Y casi se ríen de mí. Todo el mundo es mejor. Creo que me han hecho trampas. He tirado el dinero. El juego es una basura. La gente está enferma. Voy a dejarlo. No tengo ni idea

 

Vuelvo. Un mal día lo tiene cualquiera. Además, hoy en la tienda hay buen ambiente. Noto cómo he corregido algunos fallos tontos que tenía. Voy más ágil con mi mazo y ahora banquilleo mejor. Dentro de poco hay otro torneo grande, ahora sí es el momento. 

 

Compito otra vez. Y gano. Robo muy bien, pero mi juego está a la altura. O eso creo. Sigo ganando. Llego al top. Gano dinero. La gente me felicita. Me piden la lista. Cómo banquilleo. Ya lo decía yo, sabía que era bueno. 

 

Hoy hice unos cambios. Seguro que funcionan. El torneo es más fácil y además juega gente peor. Es en la tienda y la mitad no tienen ni idea. 10 años jugando y todavía no sabe ni cuándo tiene que bajar la tierra. Vaya tela.

 

Vuelvo a ganar. Una y otra vez. Los que hace meses eran mis maestros ahora no hacen más que perder. Los niños de la tienda se apartan como si fuese Moisés abriendo las aguas del mar Rojo. Esta gente ya no está a mi nivel, tengo que buscar experiencias nuevas. 

 

Hay un clasificatorio para el Pro Tour. Puede merecer la pena ir, el premio al top 8 ya es bueno, pero si gano la plaza me llevan a las Bahamas. Iré a jugarlo y quién sabe, últimamente estoy en racha. 

 

Compito. Y pierdo. Mala suerte. Otro. Más cerca. Otro. Sigo perdiendo. Otro más. Peor que el anterior. Otro. Este no era el mazo. Y otro… no merece la pena, lo dejo

 

Estos torneos del circuito competitivo apestan. Solo gana el primero, la gente va a machete, no te pasan ni un trigger. Los culoduros, los que te tiran el farol, los que juegan lento que me ponen negro, los perros viejos, más de uno que hará trampas y encima algún que otro pro abusando del personal. A ese le he visto por Twitch un día y en su momento copié una de sus listas. Lo he probado todo, he leído guías de banquilleo, pago el premium de Juegos de la Ciudad de la Estrella… hasta tuve coaching con el gordo este americano del Pro Tour que me costó un riñón. Mejor me paso al Hearthstone, que allí son unos paquetes. 

 

Pasan las semanas… o meses. Estoy algo apartado del juego. Merodeo los foros desalentando a la gente, hablo con conocimiento de causa. No merece la pena el Magic competitivo y los casual me aburren, no tienen ni idea de jugar. Menudo asco de vida. Voy a vender las cartas. 

 

Nueva tanda de clasificatorios. Y de mi formato favorito. Pero hace mucho que no juego. Bueno, por ir no pierdo nada. Así veo a los amigos. A ver si me acuerdo de cómo se jugaba, que era hasta bueno. No tengo ni idea de cuál es el meta… llevaré esta baraja, al menos no me equivocaré jugándola jaja.

 

Llego. Compito. Y gané. No sé cómo, pero gané yo. Sí, yo. Tuve algo de suerte, ¡pero he ganado! Sin tocar las cartas en tiempo. Con el mazo de siempre. Ahora me llueven las palmadas en la espalda, gente que ni conozco me agrega a Facebook. Una web me ha pedido que escriba un artículo. No te digo, ¡y se darán cuenta ahora de que soy buenísimo! 

 

Viaje a Nunca Jamás. Pilla lejísimos y no he estado nunca, así que me llevaré el bañador. Testeo con lo más selecto del país, pero hay mucho pelao que se arrima. Y mucho que parece que lo sabe todo pero no tiene ni idea. Veremos cómo se da, un tren como este no pasa todos los días. 

 

La cumbre. La élite. El top. Allí estás, como uno más jugando con millonarios y gente que lo aparenta. Son la bomba. Y como tales, te desuellan como a un conejo. Calentito en un puchero. Y para casa. 

 

La experiencia ha estado bien, amigos nuevos, fronteras nuevas, nuevos conocimientos… y nuevas y renovadas fuerzas para demostrar quién manda. Quiero volver. Iré a los clasificatorios de España, pero me cae bien acercarme a unos en Portugal y otro en Francia. Tampoco están tan lejos. 

 

Pierdo. Una y otra vez. Unas veces cerca, otras ni me acerco. Pasan las semanas y los meses, no doy con la tecla. Desde entonces no he vuelto a ganar. 

 

Este ya no me pide la lista. Fulano ya no me sigue en Twitter y mira que le dejé cartas para el último nacional, si lo llego a saber… Mengano ya no quiere testear conmigo. Al menos con estos otros sí me hablo, les debo de caer bien. Uff, ahora que me fijo, me he gastado a lo tonto mucho dinero. Vuelos, combustible, hoteles, comida… El curro apesta, mi novia está siempre enfadada porque no saco tiempo y jugar en la tienda ya no me motiva. Menudo asco de vida. Voy a dejar las cartas. Esto ya no es lo que era. 

 

Y aunque diga que no tengo motivos para pelear, sé que hay una bestia en mi interior. Una bestia que devora a cualquiera solo para mantenerse con vida. Sé que cuando empiece la batalla, irá hacia el camino que la haga sobrevivir. Aunque haga a otros desdichados, sin importar lo que quede detrás. 

 

Soy un jugador competitivo. He ganado, he estado al más alto nivel. Esto no puede acabar así.

A la media hora estoy mirando las listas del último top y cuadrando fechas de próximos torneos. Pero nada cambia. Sigo viajando, sigo intentándolo. Sigo perdiendo. 

No me preparo bien, no duermo antes del torneo, no tengo esa pizca de suerte, no entiendo nada y lo peor es que creo que no es culpa mía. 

No hay nada más peligroso que un necio que cree tener razón. Nunca supe por qué gané, ni si realmente lo hice. Realmente no sé nada pues en este mundo competitivo no sé quién gana más, si el que queda primero y triunfa temporalmente, o quien queda último y por ello se da por vencido. 

 

Convertirse en profesional es como saltar a un tren en movimiento que nunca se detiene. No puedes bajar de ahí. No a menos que pierdas y te caigas. En este pequeño universo, solo existe un ciclo sin fin de ganar y perder hasta que empiezas a perder la cabeza mientras sin aliento dices: “No quiero perder ”. 

Ganar y perder. Una y otra vez.

 

 

Una nueva etapa, el juego competitivo, la MPL y el comienzo del fin

 

Si tuviese que resumiros mi experiencia de los últimos 4 años, sería más o menos lo que he venido a exponer arriba. Magia, frustración, esfuerzo, triunfos y derrotas, suerte y dinero. Gastado, quiero decir. 

¿Voy a dejarlo? No. 

¿Seguiré compitiendo? Sí. Lamentablemente esa bestia muerde dentro de mí.

 

¿Y cómo veo el juego competitivo ahora? Pues de la siguiente manera: 

El nuevo sistema de MCQ hace que sea muchísimo más difícil clasificarse al Mythic Championship de lo que era para un jugador “por encima de la media”. 

¿Nos quejábamos de los PPTQ? Pues si no eras suficientemente constante siendo el mejor de los de tu tienda, espérate cuando en el top 8 empiecen a estar siempre los mismos nombres y tú no te comas ni un rosco. 

Al menos en estos primeros compases se ve como a nivel mundial, en muchísimas localizaciones la asistencia ni llega a las 3 cifras: grandes desplazamientos, precios elevados, un único ganador, fechas consecutivas… Este nuevo (o viejo) sistema es tan tragaperras como el que teníamos, no os dejéis engañar.  

 

¿El sueño sigue siendo el mismo? Eso dicen algunos, yo no lo veo así. 

Descontinúan el club de jugadores profesionales, así como los pro point

Quitan el coverage de los GP. 

Dejan de dar el vuelo al evento, para sustituirlo por 500 $ (que muy habitualmente no serán suficientes para cubrir siquiera el billete del vuelo).

Los apretones mensuales por el Ladder del Arena son dignos de manicomio. 

La información sobre el “MCQ” al que accedes, o como lo quieran llamar, sale a cuentagotas, tarde y mal. 

 

No hay un objetivo claro. Wizards no está sabiendo concretar qué sueño vender, y deberían habérselo pensado antes de cargarse el que ya había.  

 

¿Soy el único que piensa que Wizards of the Coast está queriendo ponerse 10 años al día en unos meses y están desbaratando todo lo que habían conseguido?

Grandes cambios eran necesarios, más aún con la próxima salida de Magic Arena, actualmente en beta permanente. Era obligatorio sentar unas bases para que el juego diese el salto a los eSports y entrase por la puerta grande. Esas bases se traen estudiadas de casa, no hay que copiárselas al compañero en los 5 minutos de descanso de antes de la clase porque se nota demasiado. 

Ahora, con cambios cada dos semanas, decenas de incógnitas y un sistema que no entienden ni ellos mismos, se puede decir abiertamente que la transición a la era digital está sido accidentada. 

 

Hablando un poco de todo… ¿qué leches pasa con la MPL si se puede saber? 

Se hace un reparto de 32 asientos entre los mejores jugadores del mundo. Un contrato de “ensueño” con el que cobras 75.000 $ por ejercer de jugador profesional de Magic. Algunos se quedan fuera, bueno, hay unos criterios. Podemos hablar de Jeremy Dezani o Pascal Vieren, pero vendrán más tarde. 

Al poco tiempo se ve que realmente ese dinero se paga por ser embajador de la buena nueva llamada Arena que viene a salvar al Magic de la extinción. Con todos los respetos, están pagando a showman para que hagan streaming durante todo el día y usen su influencia para anunciar el juego, con los dichosos tuits #sponsored y comentarios siempre políticamente correctos. Al menos que todo quede en casa, ya que es muchísimo más preferible tener a Ben Stark o Thalai haciendo streaming que ver cómo vienen a despotricar de Magic pros de otros juegos a los que encima les pagan dinero…  

 

Poco tardaron en salir discrepancias entre los 32 elegidos, además de los casos de trampas, hay gente que no estaba de acuerdo con lo que allí se destilaba. Luego tenemos lo de Owen… bueno, en todos los sitios hay salsa. 

 

Salen Watanabe, con todo lo que implica que expulsen a otro ídolo más del juego, y Gerry Thompson, que haciendo alarde de su habitual sentido común, se marcha porque las cosas no cambian. 

 

Incorporaron a Autumn Burchett, que si bien fue repentino al menos entró al dedillo por ser el último campeón de Mythic Championship y líder en puntos profesionales en ese momento. Fue oportuno, mucho, pero nadie puede dudar de sus méritos. Nadie le regaló nada, han sido años de estar trabajando duro y finalmente conseguirlo. 

 

Ahora pasamos a los “fichajes” de Jess Stephan y Savjz, que si bien los conocía, lo que desconozco son los méritos que hicieron para entrar en la prestigiosa Magic Pro League. Resulta que ninguno los tiene, más allá de ser representantes clave de colectivos que interesan a Magic, como ente, para explotar otras fronteras. 

 

¿Os leísteis la primera parte del artículo? Pues como yo, hay miles alrededor del mundo que en un momento u otro han intentado subirse al tren. Muy pocos lo han conseguido, otros se han mantenido durante un tiempo y luego se han caído, bajado o incluso tirado en marcha. 

¿Os acordáis de Dezani y Vieren? ¿Qué pasa con ellos? ¿Dónde quedan sus méritos? 

¿Se hubiese fichado a Yoshihiko Ikawa para la MPL de haber ganado él el MC y no Autumn?

 

Estoy totalmente a favor de gestos que apuesten por la inclusión de cualquier colectivo en cualquier juego. Personalmente valoro a la gente por lo que son, personas, independientemente de su sexo, raza, condición… No creo que estos huecos destinados a la integración hagan su labor por integrar, sino por marginar y levantar más odio. 

A nadie le gusta que al vecino le regalen algo por lo que uno ha estado tanto tiempo luchando. La envidia es elemento distintivo de la naturaleza humana. 

¿Por qué no me parece bien que se unan a la MPL? Pues todo radica en el desconocimiento sobre qué es la MPL… ¿Magic Profesional League? ¿o Magic Promotional League? 

Al menos Dezani se acaba de hacer streamer, parece chico listo y que empieza a saber por dónde van los tiros. O Ben Stark, que ha bajado el número de días de streaming y no le augura ningún futuro al tema salvo que cambien las cosas.  

 

Dicho esto, ¿cuál ha sido mi reacción como jugador competitivo? Pues ya lo sabéis o al menos algo intuis. 

Gran parte del dinero que me iba a gastar en cartas y Grand Prix, lo he destinado a comprarme lo necesario para hacer stream y grabar vídeos en condiciones. Estoy aprendiendo a manejarme con programas de edición a través de cursos y dentro de poco me veréis dándole caña. Habrá colaboraciones por aquí con los chicos de Show and Tell. 

Esta temporada no jugaré ningún MCQ para Barcelona, he perdido los dos byes en GP y pese a que de vez en cuando sacaré el perro a pasear (asistiré al MF Barcelona este Julio, ¡espero veros allí!) centraré esfuerzos en intentar seguir dejando huella, pero de una manera diferente: centraré mis esfuerzos en una labor divulgativa, intentando ayudar a los demás a través de vídeos y artículos. 

 

Al final, tras haber probado las mieles del éxito y también el amargor del fracaso, creo que a día de hoy seré más feliz olvidándome del Magic competitivo como estado mental. Al menos hasta que Wizards se aclare un poco. 

 

En función a los últimos acontecimientos parece casi el camino acertado… solo me falta instalarme el Arena… jeje.

 

¿Y vosotros? ¿qué opináis de todo esto? 

¿Os habéis sentido frustrados jugando? ¿Habéis tenido que tirar del freno de mano porque os agobiaba demasiado el juego? ¿Resulta interesante el panorama competitivo tal y como está? Y esto de la MPL, cómo lo veis ¿justo o injusto?.

 

Dejad aquí los comentarios o en Twitter (@MTGOjeda) , ya sabéis que me gusta saber qué opináis.

 

Para la próxima prometo traeros algo chulo :p

 

 

Iván Ojeda

@ModestOfMind

 

Etiquetas: Torneos, Competitivo