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Mindset - Segunda parte

 

En la primera parte del artículo hice hincapié en lo importante que es estar convencidos de que somos capaces de ganar una partida, ronda o torneo de Magic sin importar el oponente o el mazo que se ponga en frente. Además, debemos concentrarnos en jugar esa partida dando la mejor versión de nosotros mismos. No importa el resultado. No importa lo bien que roba nuestro oponente. No importa la cantidad de mulligan que hemos hecho. Importa jugar bien con las herramientas que tenemos, y resolver las situaciones correspondientes. 

 

A todo esto hay que sumarle algo que no es para nada sencillo, eliminar el “tilt”. Si no lo hacemos, entraremos en una espiral de sucesos negativos de la que ya no podremos salir hasta que hayamos alejado nuestro cerebro de Magic. Evidentemente nadie va a ganar un torneo si se encuentra en un estado de “tilt”. Todos hemos pasado por ahí, yo incluido, y no es sencillo de eliminar. No es sencillo dar más importancia a jugar bien que a la derrota que acabamos de encajar. En realidad, en el largo plazo, si tomas mejores decisiones que tus rivales, ganarás más rondas y verás recompensado tu esfuerzo. 

 

Hoy cambiamos de tercio para hablar de dos conceptos más fáciles de aplicar y de llevar a cabo que los anteriores, pero que están fuertemente ligados a ellos. Si os gustó la primera parte, no puedo recomendaros dejar de leer aquí.

 

LA MOTIVACIÓN

Como podéis imaginar, creer en nosotros mismos y pensar en positivo frente a nuestra próxima ronda, es una manera de motivarnos para continuar luchando por desplegar el mejor juego posible. Pero no me refiero a ese tipo de motivación. No me refiero a esa que nos da un entrenador desde el banquillo. A eso me gusta más llamarlo confianza en nosotros mismos, un concepto muy importante dentro y fuera de Magic. 

Con motivación me refiero al verdadero deseo de ser un gran jugador de Magic. Querer mejorar cada día y conseguir jugar de la mejor manera posible. No solo sirve con decirnos que somos capaces, esto exige un sacrificio mayor, que normalmente conlleva esfuerzo y tiempo. Si habéis competido en algún deporte, sabéis de lo que hablo. ¿Por qué los tenistas, futbolistas o jugadores de baloncesto entrenan decenas de horas a la semana? No vale con llegar a la cancha el día del partido rebosante de confianza en ti mismo. Las pelotas se estrellarán en la red. No darás dos pases buenos. Se saldrán todos tus tiros. 

Durante muchos años he jugado al baloncesto. Me encanta este deporte. A día de hoy aún sigo jugando al menos una vez a la semana sin competir en ningún equipo. Nunca he sido un gran jugador, pero he competido con varios equipos y en todos había un factor común: es muy importante acudir a los entrenamientos. Todos hemos tenido ese compañero que “pasa de ir” y que no se esfuerza por mejorar. No es que no le importe el resultado, es que no le importa su propia actuación dentro de la cancha. Cuando decidí dejar de competir en este deporte y centrar mis esfuerzos en Magic, seguramente lo hice por la misma razón que esos compañeros que no entrenaban: falta de motivación. 

La motivación no es algo que aparece y desaparece, siempre está ahí. Tan solo se reconduce hacia otros temas. Hay quien le encanta salir de fiesta y lo da todo durante cada noche, y hay quien prefiere quedarse jugando al MOL esa misma noche. Hay quien le encanta ir a la playa y tomar el sol, otros prefieren viajar al norte y huir de ese panorama para no achicharrarse. Puede que conozcáis a personas que hace años preferían no salir de fiesta y ahora les encante. A vosotros mismos no os ha gustado la cerveza cuando la probasteis por primera vez de pequeños, y ahora le haríais un monumento.  

 

Mirko Vosk, Mind Drinker ©2019 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Chase Stone

 

Mi motivación pasó de estar en el baloncesto a estar en Magic. No quiere decir que lo primero ya no me guste, simplemente no sería capaz de competir a un nivel aceptable para mí mismo. Estaría pensando en Magic todo el día. Para que os hagáis una idea, mi compañero y amigo Daniel Martínez ha abandonado los días de 24 horas para convertirlos en días de X ligas en el MOL. Si algo le lleva 2 horas de su tiempo, lo mide en ligas del MOL. En cuanto saca un rato, juega, lee o habla con nosotros. A esto es a lo que me refiero con estar motivado. 

Cierto, no es necesario llegar a un nivel de motivación tan profundo como este que acabo de explicar. Todo tiene su medida. Sin embargo, esta es una de las razones por las que Dani fue capaz de alzarse con el título de campeón de España de 2017 y por qué ha asistido a Pro Tours y consigue buenos resultados con frecuencia. No nació jugando a Magic mejor que nadie. Magic le motiva de lo suficiente como para estar dispuesto a invertir gran parte de su tiempo libre en ser mejor jugador y tomar las mejores decisiones de cara a sus torneos. Tanto a nivel de juego como a nivel de baraja (esto último queda muy bonito decirlo y es cierto para casi todos, Dani elige barajas malas que le gustan pero le queremos igual), es necesario invertir tiempo y esfuerzo para mejorar y avanzar. 

Es posible que a veces os apetezca muchísimo jugar a Magic y otras os despeguéis un poco. Nos ocurre también en Show&Tell. Hay miembros muy motivados con el proyecto y otros que no lo están tanto, incluso algunos llegan a abandonar el barco pero siguen dedicándose a Magic con las mismas ganas que antes. Puede que tengas un nuevo trabajo, conozcas a alguien especial o te instales Fortnite y tu motivación principal pase a ser una de estas en lugar de ser Magic. No es necesario forzar nada, solo pregúntate por qué no tienes los resultados que esperas, o por qué te equivocas más durante las partidas. Puede que la respuesta esté en que en este momento, tu motivación no es Magic a pesar de que te guste y sigas jugando. Igual es mejor aparcar la competición durante un tiempo o ser consciente de que vas a divertirte y dar el máximo que tengas en ese momento, que está lejos de tu máximo real. No tiene nada de malo, pero identificar esto puede ahorrarte caer en el ''tilt'' cuando tus partidas no te salen como esperabas porque no sabías como banquillear contra un cruce específico o cuando pierdes porque no sabías que las listas de Red Eldrazi juegan Eldrazi Obligator. Ya sabéis, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. 

 

Centrémonos por un momento en las personas cuya motivación principal es Magic o empieza a serlo. Hay dos maneras de alimentar esa pasión por el juego, una de ellas te llevará al lado oscuro y allí te convertirás en maldad, mientras que la otra, a pesar de ser mucho menos atractiva y más hiriente, puede llegar a transformarte en un gran jugador. Por un lado tenemos la Motivación Externa y por otro, Motivación Interna

La primera es, como podéis imaginaros, el lado oscuro. Es muy difícil no venirse arriba cuando ganamos varios torneos y nos sentimos en la cumbre de Magic, pero es necesario mantener los pies en la tierra, celebrar y disfrutar las victorias, pero no dejar que se conviertan en nuestra fuente de motivación. Lo he visto muchas veces y lo sigo viendo. Persona que se estampa tres veces seguidas, persona que se plantea dejarlo. Estupendo. ¿Actuarías así en el resto de aspectos de tu vida? Esto no se trata de ganar a la primera, se trata de levantarse al menos una vez más de las que te caigas. Vuelvo a un ejemplo cercano, en este caso, Daniel Toledo. Puede que no sepáis esto, pero Dani ganó el primer PTQ en el que participó. No se trata de ganar a la primera, pero si lo consigues, fantástico. Han pasado muchos años desde esa clasificación, siete para ser exactos. Lo sé porque coincidimos en ese Pro Tour. Era el primero de ambos. Pro Tour Barcelona 2012, de formato bloque construido de Innistrad. Yo me clasifiqué haciendo top 4 en un Grand Prix (el top 8 no clasificaba, era necesario llegar al top 4) y jamás había hecho top 8 en un PTQ. Nos pegaron una buena paliza a ambos, como era de esperar. Nosotros apenas nos conocíamos. 

Varios años después, ya formado Show&Tell, Dani había ido a tres Pro Tour más, ganando varios PTQs. Yo seguía en uno. Y no creáis que fue por perder varias finales o acariciar la gloria pero nunca alcanzarla. No estaba ni cerca de lograrlo. Por supuesto que te replanteas dejar de jugar cuando te ocurre esto. Consigues un buen resultado y después te das cuenta de que las cosas no son tan sencillas, te vienes abajo, te estampas, tu confianza se desmorona y pierdes la motivación en el juego. Un clásico de Magic. Puedo deciros a día de hoy que un proyecto como Show&Tell salvó mi motivación por querer ser el mejor jugador posible y descubrir hasta donde era capaz de llegar. No confundáis esto último con querer ganar cada torneo en el que participo. Evidentemente quiero ganar, como todos. La clave es encontrar fuentes de motivación que no estén fuera de nuestro control. El resultado de un torneo puede irse al traste por un mulligan, un mal robo o vete tú a saber qué. Lo importante es que estés convencido de que jugaste de la mejor manera posible en cada momento, y si no es así, no esconderlo contando que has tenido mala suerte. No tiene sentido esconder los errores, de hecho es una práctica muy negativa. De los errores se aprende, y si te caes, te levantas.

 

Kefnet the Mindful ©2019 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Chase Stone

 

En general, las fuentes de motivación interna son mejores en el largo plazo y nos conducen a una evolución constante. Si te motivas por tus resultados o porque en tu grupo de amigos o de juego todos opinan que eres un gran jugador, por un lado pierdes el control de tu estado de ánimo frente al juego, ya que si tus resultados empiezan a ser malos o la opinión de las personas cambia, te afectará directamente y tendrás ganas de dejarlo. Por otro lado, puedes estancarte más fácilmente. Si ganas todos los torneos en los que participas, ¿para qué ibas a mejorar? ¡Lo haces todo bien! Esto hasta que sales a jugar torneos más competitivos, entonces tus resultados empiezan a empeorar y volvemos a lo mismo: tu motivación se irá a otro lugar donde tengas más éxito. La motivación externa es por tanto momentánea y no se mantendrá en el largo plazo ni acompañará de manera positiva tu evolución como jugador. 

La motivación interna es menos atractiva porque no habla de grandes resultados ni de grandes elogios, pero te ayudará a mantener un nivel de pasión por el juego incluso en tus peores rachas. Es algo que descubrí al entrar en este equipo y que he tenido la suerte de ampliar. No importan tus resultados, lo importante es cometer el menor número de fallos posibles, tener una buena cantidad de auto confianza y mantener la concentración en la partida que estás jugando en ese momento. ¿Os dais cuenta? ¡Cuántas cosas en las que mejorar! No importa si ganas todos tus torneos o si en tu grupo piensan que eres buen o mal jugador. Siempre cometerás un error del que aprender, o lo verás en la mesa de al lado y también reflexionarás sobre él. Estoy seguro de que aún puedes mejorar tu manera de gestionar el “tilt”, y también tu concentración y tu confianza. No me importa si no ganas a nadie en un FNM o si has ganado un Pro Tour, todos somos humanos y podemos llegar a conseguir grandes cosas. La clave de este tipo de motivación es que se basa en conceptos en los que siempre puedes seguir avanzando y que están bajo tu control, independientemente de lo que ocurra en los torneos o lo que comenten otros jugadores. 

 

GESTIONANDO LOS RESULTADOS

Ya hemos dicho que estos no importan tanto, que lo importante es jugar de la mejor manera posible, pero no vamos a engañarnos. Si jugamos a lo que creemos que es nuestro 100% y nunca obtenemos resultados positivos, pueden estar ocurriendo dos cosas. Puede que nuestro nivel sea aún demasiado bajo para el nivel de las partidas que estamos jugando y estamos queriendo saltar 10 escalones de golpe sin pisar ninguno de los 9 anteriores, algo que acabará en frustración asegurada, o puede que realmente no estemos dando nuestro 100% y tengamos que trabajar en este aspecto.

El primer caso es muy sencillo de ver. Un jugador gana un par de FNM, juega su primer EMSQ (PPTQ antes) o MCQ y se estampa de manera estrepitosa. No importa cuantas veces repita la intentona de ganar un torneo de ese nivel, aún no está preparado para hacerlo. Ese muchacho acabará dejando Magic si su motivación es externa o aprenderá de los errores y trabajará en ello si es interna. 

Normalmente es la segunda razón la que influye en una racha de resultados negativos, a pesar de que nos empeñemos en culpar a la mala suerte, al mal pair, al mal tiempo o que los astros no estaban alineados correctamente. No dar nuestro 100% no solo hace referencia a la auto confianza que tenemos durante la partida, ni a la concentración durante la misma, aunque estos dos aspectos son importantes. Hace referencia también a la cantidad de tiempo y recursos que invertimos en Magic. Por muy concentrado, correctamente motivado y confiado que esté ese chico que ha ganado dos FNM, no esperéis que gane a un jugador como Dani Toledo. Esto es porque éste último siempre lleva los deberes hechos de casa, conoce los emparejamientos más importantes de su mazo, dónde hacer daño y dónde no dejarse hacerlo. Conoce las últimas listas ganadoras e incluso a veces saca tiempo para echarse unas partidas y testear. El muchacho de los FNM no consulta mazos, ni guías de banquillo. No juega online ni habla con un grupo de manera habitual sobre cómo afrontar el formato. Influye eso a lo que llamamos “testeo”. 

 

Sed sinceros por un momento. ¿De quién os encontráis más cerca actualmente? ¿De un tipo como Dani o del muchacho de los FNM? 

 

Pero ya hemos hablado suficiente de los resultados en los torneos y cómo estos no son tan importantes, como sí lo es dar la mejor versión de nosotros mismos. Ahora quiero hacer hincapié en uno de los aspectos que más me fascina de la comunidad de Magic en general: los resultados durante el testeo.

Si habéis leído la primera parte de este artículo, sois sabios conocedores de que la conexión entre una partida y la siguiente solo está en tu cabeza. Aún con todo, es muy común llevar un registro de nuestros resultados durante el testeo para hacernos una idea aproximada de qué porcentaje de victoria podemos esperar, en media, de nuestro mazo contra cada uno de los otros mazos del formato. A estos porcentajes se les conoce como el famoso Win Rate. Sabéis que soy activo en redes sociales para tratar temas de Magic, en especial en Twitter, siguiéndolo a diario dando mis opiniones y leyendo las del resto. Me vais a perdonar cuando os digo que, especialmente desde la llegada de MTG Arena, jamás había imaginado que teníamos a varias decenas de los mejores jugadores del mundo en España. Win rates superiores al 70% paercen ser muy comunes, incluso a largo plazo. Pero según los datos de Elo Project, y tal y como han manifestado en algunas ocasiones varios jugadores profesionales, los win rate de los mejores jugadores del mundo son únicamente un poco superiores al 60% a largo plazo. Entendemos entonces que no es posible que los porcentajes que se plasman en redes sociales sean ciertos. 

No quiero señalar a nadie con esto, pero sí hacer una reflexión en cuanto a gestionar resultados. Tradicionalmente desechamos un mazo tier 1 porque no hemos obtenido buenos win rate con él. Cojo Tron en Modern, juego dos o tres ligas, me estampo en todas y me voy a por otro mazo porque “este es infumable”. No señores, ni es infumable ni tu suerte es distinta a la del resto. Si con ese mazo hay muchos jugadores consiguiendo resultados, es por algo. Si esos resultados no son los mismos que tú obtienes, es por algo. Puede que no estés dando el 100% en tu testeo. Puede que, como es Tron, estés viendo Netflix mientras pruebas el mazo. Puede que no hayas utilizado bien tu banquillo. Hay que aprender a gestionar los resultados de manera que podamos aprovecharlos, y no hay nada mejor que un resultado malo con un mazo bueno para evolucionar en una gran cantidad de aspectos. Esto sirve para cualquier mazo dentro de una serie de tiers establecidos. Por eso a día de hoy se está volviendo muy útil ver vídeos de los mejores profesionales jugando los mazos antes que probarlos nosotros mismos. Confiamos en que esos jugadores tomen mejores decisiones que nosotros y así podemos aprender de ellas para empezar con ventaja nuestras primeras partidas. No hay que dejarse influenciar demasiado por el resultado en concreto, no importa si hiciste 3-2 o 4-1 en una liga. Es más importante quedarse con las sensaciones y los posibles fallos para analizar y mejorar en el futuro.

 

Thoughtcast ©2019 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Greg Hildebrandt

 

¿Por qué esto es algo tradicional? ¿Es que no es lo que nos pasa a todos? Bien, he identificado una tendencia muy reciente que apunta a lo contrario, y que he aprendido en redes sociales. La creencia de que estamos mejor preparados para un torneo porque tenemos un 75% de win rate en el testeo de MTG Arena frente a tener un 55%. Seamos sinceros, todos preferimos estar en el primer caso, y claro que preferimos tener un 100% de victorias, pero no hay que engañarse. Si juegas 32 rondas y tienes un 75% de victorias (esto es, un resultado de 24-8) no vas mejor preparado que alguien que ha jugado 100 rondas y tiene un 55% de win rate (esto es, un resultado de 55-45). No, no me creo que me digáis que tenéis un 75% o similar tras jugar 100 rondas con un mazo. Y si lo tenéis, entonces habría que hacer un control de calidad de las partidas que se están jugando. Nadie maneja porcentajes tan bestiales, al menos en construido, ya que hay auténticos maestros de Draft que consiguen ventaja de la propia construcción del mazo.   

A lo que me refiero es que no hay que dejarse influenciar por estos porcentajes y resultados, por buenos o por malos que sean. Hay que saber qué mazo es menos afín a nosotros, por ejemplo. Hay personas que no jugarían Burn nunca porque no les motiva y prefieren otra opción de entre los tiers disponibles. Son conscientes de que el mazo es bueno pero no podrían llevarlo al máximo nivel. Cuando elegimos o descartamos una baraja basándonos exclusivamente en el porcentaje de éxito y no en nuestras sensaciones, estamos cayendo en cierto tipo de motivación externa. 

Es importante conocer el formato, nuestro mazo, y cómo funciona contra el resto, pero no es tan importante si ganamos 27-10 o si es 34-29. Esto son solo números. Lo importante es no esconder los errores cuando los cometemos, analizarlos y aprender de ellos. Motivarnos por querer estar en constante evolución en varios aspectos del juego. Cuanto menos te preocupas de los resultados, más te acercas a tus objetivos. Evidentemente no voy a recomendar a nadie que elija jugar un mazo con el que tiene un récord de 11-39, pero si ese mazo es Humans en Modern, sí recomendaría analizar por qué ha ocurrido ese desastre en lugar de desechar el mazo y jugar uno peor como Merfolks, porque con ese va 16-16. Seguro que con todas esas rondas de experiencia y un buen análisis, el torneo irá mucho mejor que el testeo, porque los porcentajes de éste último no importan cuando te sientas a jugar contra tu primer rival. En ese momento ya solo importa una cosa, la primera partida del día.

 

Como siempre, muchas a gracias a todos y todas por llegar hasta aquí. Nos vemos en las mesas, ¡o en el próximo artículo! 

 

 José Luis Velázquez

@Joy_MTG

 

Etiquetas: Teoría, Psicología