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El Éxito Depende del Esfuerzo

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"El éxito depende del esfuerzo"  

-Sófocles

A nadie coge por sorpresa que Magic es un juego en el que aparte de un componente de azar, influyen otras muchas variables, entre las cuales destaca el esfuerzo de cada jugador por conseguir sus victorias. Este esfuerzo puede reflejarse en muchos factores: Jugar muchísimas partidas, analizar el metajuego para una elección del deck correcto, conseguir un buen banquillo, informarse en artículos/vídeos de las mejores jugadas de nuestra baraja... y un largo etcétera que podría no acabar nunca. Todo suma. Hay quién podrá pensar que el talento es un factor igualmente importante, pero ¿Qué es el talento sin esfuerzo?

 Podría hablar de como pulir cada uno de los factores que afectan a nuestro resultado en un torneo, pero a día de hoy estoy convencido de que todos y todas conocéis los métodos para mejorar esto. No es sencillo, pero las herramientas para ello están al alcance de todos. En lugar de esto, hoy vengo a contaros el resultado de una pequeña "encuesta" (si es que puedo dignarme a llamarlo así) que empecé a hacer con motivo de mofa a varios jugadores con los que viajo a torneos grandes, y a partir de los resultados de la misma, establecer el valor que le damos a una victoria dependiendo de nuestro récord  en el torneo en cuestión.

 

¿Qué tiene que ver esto con el esfuerzo?

Es de esperar que, si valoramos menos una victoria, pongamos menos esfuerzo en conseguirla. Por supuesto, podréis pensar, es muy fácil valorar más una victoria cuando estamos 5-0 en un Grand Prix que cuando estamos 1-4, esto es fácil de deducir. En primer lugar, tenemos que obviar los resultados en los que ya no aspiramos a ganar el torneo, o al menos a acabar en una buena posición. En segundo lugar, debemos eliminar el "esfuerzo" que hemos realizado fuera de nuestra partida, y centrarnos tan solo en el necesario para ganar la ronda en ese momento. Llamadlo concentración, energía mental, inspiración divina... pero en el momento de sentarnos a jugar con nuestro rival, lo más importante es estar a la altura de nuestros objetivos, algo que nos costará un "esfuerzo" ronda tras ronda. 

No voy  a entrar en detalle de cómo he podido valorar la importancia que los jugadores más competitivos que conozco le dan a sus rondas en función de su resultado (si tenéis curiosidad, siempre podéis preguntarme en redes sociales o en los comentarios), pero os aseguro que en la gran mayoría de ocasiones me encontraba con el mismo resultado. 

 

 

Para poder poneros en situación, pensad en un compromiso importante para vosotros, como puede ser el cumpleaños de un amigo, una final de Champions League de tu equipo, o una cita con tu posible futura pareja. La maldita Ley de Murphy hace que este compromiso ineludible coincida con el Grand Prix de Madrid. ¿Jugar un rato a las cartas y luego un planazo? Se avecina un buen fin de semana. 

El Grand Prix avanza lento y ya has perdido toda esperanza en terminar las nueve rondas del primer día y además poder llegar a tu compromiso. Tú resultado en este momento es de 6-0. Ronda 7, otra victoria. 7-0. Miras el móvil y ese compromiso empieza a ser cada vez menos ineludible. ¿Cómo vas a dropear con este resultado? Tú tienes que darlo todo en la siguiente ronda, y en la próxima. Es imprescindible terminar este día 9-0, no puedes dejar pasar esta oportunidad, debes jugar con la máxima concentración. El esfuerzo debe ser máximo. La mala suerte hace que la siguiente ronda juegues en mesa 1 del Grand Prix contra Richard, uno de tus compañeros de equipo, con quien has preparado el torneo, y con quien tienes una magnífica relación. No hay excusas, tú has llegado aquí para ganar, y consigues salir victorioso de la ronda. 

De repente, despiertas en tu cama sobresaltado. Todo ha sido un sueño. Es la mañana del Grand Prix y te diriges al evento. Tras varias rondas sabes que no podrás acabar el primer día y a la vez acudir a tu compromiso. Parece que Joy se ha sumado a los "copy-paste" en sus artículos. Sin embargo, tu resultado ya no es de 7-0, sino que es de 5-2, y esta vez la mala suerte hace que te enfrentes a Caster, uno de tus compañeros de equipo en la mesa 231 (Richard sigue en mesa 1 porque es buenísimo), a quien sin duda concedes para que pueda continuar su torneo con el mejor récord posible, y tú te marchas a tu compromiso. 

Si el objetivo en el torneo es conseguir ganarlo (o hacer top 8), 5-2 no es el mejor comienzo, pero aún puedes hacer 7-0 u 8-0 y conseguirlo. Si tu objetivo es conseguir entrar en los puestos de dinero (para lo que normalmente es necesario 11-4) aún puedes lograr ese 6-2. Puedes hacerlo, pero concedes y decides finalizar tu torneo en ese momento. 

 

 

 

"Pero Joy, es normal que queramos irnos, los compromisos pueden tirar mucho según en qué casos..." 

Si pensáis esto, seguramente estéis en lo cierto, pero creo que habréis notado que el interés en la victoria era diametralmente opuesto en los ejemplos, cuando aún era posible en ambos casos el objetivo final del jugador. Esto es lo importante. 

Olvidemos estos compromisos. No tenemos nada que hacer. El día entero está reservado para jugar a Magic, incluso el fin de semana completo si es necesario. Empezamos de nuevo 7-0, debemos concentrarnos al máximo. Nada puede escaparse a nuestra atención. Es importante tener claro todo en cada momento, realizar los ataques y bloqueos con mucho cuidado y jugar alrededor de todo lo que sea necesario. Una vez más, debemos aprovechar esta oportunidad y no tirar por la borda este buen arranque. 

Un momento... ¿Insinúas que cuando este jugador iba 3-0 no estaba jugando con el nivel de "esfuerzo" con el que lo hace con 7-0? Exacto.

Este es el verdadero problema, y notad que el casillero de las derrotas está aun en cero, nada que ver si añadimos una o varias de estas a nuestro récord. 

Vuelvo a insistir en lo que dije al principio, esto es un feedback que he recibido de algunos de los jugadores más competitivos de España, algunos incluso reiterando que esto es "obvio" y "normal" ya que el nivel anímico y/o de concentración (es decir, de esfuerzo) no es el mismo dependiendo del récord (recordad que eliminamos los récords que ya no nos permiten conseguir nuestro objetivo). 

Como todos, yo he sufrido esto mismo en mis partidas, y he jugado más despistado o restándole importancia a la partida cuando mi empiece en el torneo no me acompañaba, lo que me ha llevado a perder partidas que debería haber ganado de otro modo. Este verano sin ir más lejos, en el Grand Prix de Rimini, tras mis dos byes, empecé con un maravilloso resultado de 0-3, colocándome al borde del precipicio. Jugué las dos siguientes rondas con rivales que en ese punto daban menos importancia aún a sus resultados, consiguiendo remontar al 4-3. Mi actitud sin embargo no remontó. En ronda 8 cometo un error al no disparar la habilidad de uno de mis  Sanctum of Ugin al jugar un Eldrazi, lo que me habría permitido encadenar dos de estos ganando la partida y la ronda, yéndome sin embargo a una tercera partida donde un mulligan a 5 se cargó definitivamente mis opciones. Mi rival jugó correctamente toda la ronda y a pesar de ser un emparejamiento favorable para mí, me acaba ganando. Cuestión de actitud. Cuestión de esfuerzo. 

Os puedo narrar la situación contraria tan solo unos meses antes de este Grand Prix, cuando nos disponíamos a jugar otro de estos en París. Tras mis dos byes, empiezo con un 0-2 bien fresco, algo que no me había ocurrido nunca desde que juego con dos byes. Recuerdo decirle a mis compañeros que iba a ir a ver que eventos paralelos había al día siguiente, a lo que ellos me respondían que siguiese jugando, dos derrotas no eliminan la posibilidad de un buen resultado. Cuatro horas después me encontraba 6-2, pero perdía la última ronda del día para pasar al Domingo con 6-3. No me podía quejar tras el 0-2 inicial. El segundo día empato la primera ronda tras una de esas partidas imposibles que levanta el rival en turnos tras varios topdecks seguidos, pero no pierdo la concentración y me esfuerzo en las siguientes partidas consiguiendo acabar 11-3-1, rascando un par de Pro Points y algo de dinero. 

¿Por qué en París adopté una actitud para remontar y no hice lo mismo en Rimini? Todo un misterio.

 

 

Me hace bastante gracia pensarlo ahora, pensar en el tiempo y el esfuerzo que se dedica en todo lo que rodea a un torneo: Elección de baraja, testeo, esa última tech definitiva contra los tier1 del formato... pero después dentro de las partidas secuenciamos mal los dos primeros turnos, atacamos con una criatura que no tocaba, no hacemos un doble bloqueo... y todo por un par de derrotas en nuestro casillero. Qué fácil es venirse abajo. Qué fácil es perder la esperanza en nuestros resultados.

Si hay alguna razón por la que escribo esto, si queréis quedaros con algo de este artículo, es que nunca jamás os deis por vencidos por un par de derrotas, por un mal arranque. ¿Empezáis 1-2 en un Grand Prix? Lo único que ha cambiado es el objetivo, ahora toca hacer 11-0, quizás 9-2 si lo anterior se os queda demasiado ambicioso. Bien, poned esfuerzo en lograrlo. 

¿Un consejo? Jugad cada una de vuestras partidas de ese torneo sin dar importancia al contexto en el que os encontráis. Sé que es muy difícil, pero es la mejor manera de olvidarnos de todo lo que nos rodea y centrarnos en jugar la partida en la que estamos. No miréis la partida de al lado, ni siquiera al banquillear. No distraigáis vuestra mirada y atención cuando dos mesas más allá alguien llama a un juez. “Stay focused” como dirían los pros americanos. 

Esto parece muy obvio, pero os aseguro que no es nada fácil cuando el resultado que arrastramos no está a la altura de nuestras expectativas. En Magic nadie regala nada. Tenemos que pelear cada partida hasta el último punto de daño, y eso no lo cambian un par de derrotas en rondas anteriores. No permitáis que vuestra ambición y deseo por lograr un buen resultado cambie por esas derrotas. 

A veces, incluso con un buen resultado podemos tener mala suerte en una partida (normalmente con problemas con las tierras, ya sea por escasez o por exceso). Cuando esto os ocurra (que os ocurrirá), no caigáis en el error de empezar a jugar como si ya nada importara en esa partida, aún se puede pelear. No penséis en la siguiente ronda, aún se puede ganar esta. Si finalmente no conseguís ganar, no empecéis la ronda siguiente con mala actitud y mal juego por lo ocurrido en las partidas anteriores. Esforzaos y enderezad el resultado. Mientras no estéis matemáticamente fuera de la lucha por vuestro objetivo, aún podéis lograrlo, por difícil que sea. 

Como ya he dicho, este es un error en el que todos caemos, normalmente esto se conoce como “tilt” o estar “tiltado”. Cuando somos víctimas de esto, empezamos a hacer jugadas al bulto como fallar ataques donde podíamos poner presión al rival, secuenciar mal nuestros hechizos, olvidarnos de romper una Pista al final del turno… y un montón de detalles más, que desencadenan en más fallos que de otro modo no cometeríamos. No caigáis en este estado de desánimo. Mi consejo es que os mantengáis con la cabeza fría, tratad de no cometer errores y de estar atentos en todo momento a cada zona y fase del juego, que nada se escape a vuestro control, ya sea jugando en mesa 1 con Richard o en mesa 231 con Caster.

Me despido con un ejemplo adicional. En este pasado Grand Prix Varsovia, mi compañero y amigo Daniel Toledo empezaba el torneo tras dos byes con un récord de 2-3. Tres derrotas seguidas no son fáciles de encajar. Por mi parte, lograba empezar con 6-0. Pude seguir alguna de sus partidas, donde se mantenía mucho más centrado en el juego que cualquiera de sus rivales, lo que le llevo a conseguir el 4-0 que necesitaba para avanzar al segundo día con 6-3. Por otro lado, yo convertía mi 6-0 en un 6-3 perdiendo arrollado contra Mardu Vehicles tres veces seguidas, mi peor emparejamiento, mientras veía a mi alrededor las mesas llens de UW Flash y BG Delirio, dos buenos enfrentamientos. ¿Por qué miraba a mi alrededor en vez de centrarme por completo en mi partida?, ¿Por qué Dani jugaba cada ronda como si fuese una final de PTQ a pesar del mal comienzo? 

Puedo responderos a la primera pregunta con tan solo una palabra: TILT. La segunda Mardu Vehicles seguida no me sentó nada bien, y con ver tan solo la salida de primer turno de mi rival, mi cabeza ya no estaba tratando de optimizar cada turno, sino pensando en por qué no podía tocarme otro buen emparejamiento, que además eran mucho más abundantes en la sala. No me pasó lo mismo con la primera, por ejemplo. Con un resultado de 6-0 traté de pelear y optimizar cada turno de mi partida, a pesar de la derrota. Con 6-1 le resté algo de importancia. Con 6-2 era casi una tortura repetir emparejamiento, no quería seguir allí sentado. Esto, amigos, es un gravísimo ERROR por mi parte. 

Volvamos a Dani. Estoy seguro de que no fue fácil para él afrontar la ronda 6 tras tres derrotas. Para mí tampoco lo sería. Sin embargo, sus ganas de realizar el mejor resultado posible, le llevaron a no dejarse caer en el error que yo cometí, y peleando cada ronda, nos plantamos ambos en el segundo día de competición. 

Finalmente, mi récord es de 10-5 (tras enfrentarme a dos Mardu Vehicles más, aunque conseguí ganar a una), mientras que el suyo es de 11-4. No trato de comparar ambos récords, sino de que os fijéis como un comienzo de 2-3 puede convertirse en un buen resultado dedicando esfuerzo en cada partida. Haced lo mismo en vuestros torneos, y no solo conseguiréis seguramente evitar esas derrotas tempraneras, sino que seguramente consigáis mejores resultados en general. 

Como siempre, estaré encantado de responder a todos vuestros comentarios. Muchas gracias a todos si habéis conseguido llegar hasta aquí. Hasta la próxima.

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Etiquetas: Esfuerzo, José Luis Velázquez