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Magic from the Sidelines

Por variar un poco, esta vez no pretendo hablaros del limitado de la última edición. Esa ha sido mi principal función como escritor de Magic desde que entré en Show And Tell, pero en cambio hoy vengo a contaros precisamente el motivo por el que me habéis leído más bien poquito.

 Antes de nada, solo quería saludar a todos los que no habéis huido al leer la cabecera, y daros las gracias por pasar por nuestra web tan a menudo como podéis. Para mí, Show and Tell ha sido precisamente el último hilito que me une a mi afición magiquera, pero como ya he contado anteriormente, eso es más que suficiente.

Fase 1: Este año no voy a jugar a las Magic

Esta historia arranca a finales de 2015, cuando un Bilbaino sube al avión que le llevará a Inglaterra para un año de Master allí. La primera decisión se me planta delante ¿Qué cartas me llevo? Estoy a punto de irme con dos amigos a una universidad aislada, a la que no se puede acceder más que en autobús (solo activo durante horas lectivas), así que mis posibilidades de clasificarme al PT se desploman con siquiera acercarme allí.

Tengo cientos de temas en la cabeza y decisiones que tomar, pero no me falta el tiempo para meter todo el pool de tipo 2 que no rota en una caja y meter un par de mazos de Modern en la maleta. La noche anterior al vuelo, lo único que se me ocurre hacer es jugar la presentación nocturna de Battle For Zendikar, y me llevo a mi hermano conmigo para ver lo que nos podemos llevar de allí. La aventura resulta en buenos premios, que incluyen dos Gideon, un Ulamog y un Ob Nixilis, que (SPOILER) jamás han salido del archivador de cambio.

Llego al Reino Unido, y tras un accidentado viaje hasta Cranfield University, empiezo a desempaquetar, y coloco cuidadosamente las cartas en la estantería. Pasan las semanas, y aunque ya me siento más que asentado, no encuentro un momento para echarme unas partidas en la ciudad de allí al lado. Sin darme cuenta, han pasado tres meses y me vuelvo a casa por Navidad. Aquí es donde llega el primer indicio de desintoxicación, me llevo para allí todo el Tipo 2 que tengo, para que coja polvo junto al resto de mi pool…

Es una decisión bastante triste, pero la verdad es que me falta el tiempo para añorar las cartas, así que abandonar Standard no resulta tan dramático.

Fase 2: Vamos a tener que retomarlo, ¿no?

Remand ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Mark A.Nelson

Seguimos en el extranjero, y el Máster está ya en las últimas. Empieza esa etapa de la vida de todo estudiante en la que te peleas con tu peor enemigo: Los Recursos Humanos. Tras semanas de personalizar el currículum vitae y mandar cartas de motivación a todas las empresas que puedas. Me decido a conseguir un trabajo aquí, y después de un interesante proceso de eliminación, acabo haciéndome con un puesto en Sky (La telefónica del Reino Unido).

Aquí es donde uno se vuelve a plantear que hacer con sus cartas. Así que a pesar del poco tiempo que tengo para jugar, decido que tengo que intentarlo, y que este vicio no me lo va a quitar el Reino Unido. Me quedan unos meses para empezar a trabajar, y voy a aprovecharlos para castear ¿no?

Pues la verdad es que no, me paso por el fin de semana de Presentación de Eternal Masters, y acabo montando un mazo UR Young Pyromancer con el que palmo la final contra un t1 Mana crypt que rampea demasiado a los UW Fliers del oponente.

Tras meses sin siquiera barajar un mazo, tampoco es un mal resultado, y entre los premios me abro un Young Pyromancer foil, dos Counterspell foil y un Natural Order, así que el torneillo está rentado. Pero algo no termina de cuadrar… Los que viváis en el extranjero podréis entender que la cultura en general es muy diferente, y los españoles (incluyendo a los vascos…) somos bastante cercanos. En este torneo me faltó entablar conversación de verdad. Todo el mundo era bastante educado, pero la verdad es que echaba de menos lo que para mí es lo mejor del MtG: La comunidad.

Pero bueno, como buen euskaldun, soy lo mío de cabezota, así que no iba a dejar de jugar por no tener a quien arrastrar para la tienda. Pocas semanas después me animo a jugar un GP Trial para London, que resulta ser de Modern, así que solo tengo que tunear el banquillo para presentar mi RUG Scapeshift (para los que no lo tengáis claro, siempre he sido un Remand player).

Estamos hablando de un Modern pre Death's Shadow, así que la baraja no estaba mal situada, pero yo seguía bastante oxidado, así que no esperaba gran cosa. Ronda tras ronda el mazo se porta como antaño, pero mi problema sigue ahí (esto de la gente educada se hace bastante aburrido).  Me las apaño para colarme primero en el suizo, pero una Burn se cuela octava, y no consigo levantarle la primera ronda eliminatoria. Lo mejor del torneo es que conocí a otro chaval de la universidad que también jugaba, pero lo cierto es que aquel fue el último torneo de mi época universitaria…

Fase 3: Show And Tell

Show And Tell ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Zack Stella

Mediados de junio, y me toca mudarme a Londres para empezar a trabajar. Y no solo eso, sino que mi compi de piso es otro amigo de Bilbao, al que conocí girando tierras. Eso tiene que ser buena señal, ¿verdad? Pues lo cierto es que no, pero mayormente por los tres meses que me venían por delante: Trabajar mientras acabo la tesis del Master. Fueron tres meses en los que mi vida se dividía en dos: Entre semana (trabajar -> estudiar -> cocinar -> dormir) y los findes (estudiar -> cocinar -> salir -> dormir).

Y aquí es cuando me llega un mensajito del señor Playmobil. David me conocía de un par de Arcanis en los que habíamos trabajado juntos, y de la época articulera del mismo proyecto, en la que curramos más de lo que debiéramos con Agus. Resulta que el proyecto sonaba estupendo, y ya conocía a bastante gente de los que sacan a los azulitos adelante. Le conté lo mismo que os acabáis de leer todos, y fijamos mi entrada al grupo para la semana siguiente a entregar mi trabajo final.

Entrar a Show and Tell me obligó a ponerme un poco más al día, y a jugar un poco al MOL, normalmente acompañado por llamadas de Skype de mis amigos escritores. No solo eso, sino que el pique me llevó a jugar el GP de Madrid el pasado año, para un resultado de día uno bastante triste, pero que me picó un poquito más.

Por desgracia, este subidón no duró demasiado, y aunque acostumbre a jugar limitado en el online, tampoco consigo reengancharme.

Fase 4: La vida desde la barrera

Durante todo este tiempo en Show And Tell, he llegado a ver las cosas desde una perspectiva que nunca había compartido. Todos mis compañeros son bastante competitivos, y es muy sencillo contagiarse de las ganas de Pro Tour. He compartido horas de testeo con todos ellos, y aunque en lo que se refiere a resultados, a mí me han servido de poco, he de reconocer que he aprendido bastante. He visto como compañeros de equipo se alzaban con clasificaciones al Pro Tour de todas las maneras posibles, y he estado muy cerquita de entrar al ruedo en incontables ocasiones, y por ello estoy muy agradecido.

Tras esto me he animado a otro par de GPs, aunque no haya cuadrado con mas de un par de azulones en ellos. En el primero estuve con la tropa vasca, que planeaba llevarse el gato al agua en Modern, pero cuyos planes acabaron en remojo. Eso sí, ninguna cambiaría su plan para aquel fin de semana, en el que hicimos mucho más que jugar a las cartas, y a mi me volvió a meter el gusanillo (aunque yo el GP no me lo jugase).

Y después llego Liverpool, donde experimenté la otra mitad del mundo magiquero, la competición previa al Pro Tour. Compartir Airbnb con tres tíos en su última parada antes de Albuquerque es muy distinto a mi finde de torneo habitual, repleto de cervezas y tonterías. El magic serio es duro, pero tiene mucho encanto, si lo preparas junto a buena gente.

Moraleja 

Ahora mismo, he vuelto a la etapa del pique magiquero, y tengo efundada una UR Breach de Modern, que es el único Remanddeck que me apetece jugarme mas de dos torneos (aunque el mazo de Remand a jugar sea Storm). Y todo es gracias a el contacto continuo con gente que adora el juego: "Magic no se  puede dejar mientras sigas hablando con alguien que juegue"

Y todo esto no hace sino reafirmar lo que ya dije al principio, Magic son las personas con las que lo juegas, y espero que todos tengáis tanta suerte como yo en lo que a compañeros se refiere, porque, al fin y al cabo, las tardes solo valen lo que las personas con las que lo compartes. Esto es todo por hoy, y aunque se que probablemente no haya ninguna lección nueva que aprender de la lectura diaria, espero que os ayude a valorar este hobbie por el motivo correcto, porque al menos yo, he aprendido una buena lección desde el exilio.

¡Hasta la próxima!

Gonzalo Perez - @djkoal

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