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Buscando la Concentración

"Se puede jugar a Magic de muchas maneras"

Se puede jugar más casual. Se puede jugar más competitivo. Se puede jugar con cartas en borde blanco. Se puede jugar Commander. Por jugar, se puede jugar hasta sin fundas. Pero si queremos ganar, hay una forma de la que no se puede jugar: desconcentrado

Magic: The Gathering no es un juego ligero. Intentar jugar mientras hacemos otra cosa como, por ejemplo, ver una película, no me parece compatible. A alguna de las dos cosas no le estás prestando la atención necesaria, y probablemente sea a la partida. Obviamente, físicamente sí es compatible, pero ¿mentalmente?

Jugar a Magic lo mejor posible, algo necesario si queremos aspirar a ganar y hacer buenos resultados, requiere estar concentrado. Mentalmente concentrado. Alguien ya estará pensando “si juegas tal mazo puedes hacer mientras lo que quieras, porque no require skill alguna...”. Yo diría que esto una falacia, porque incluso jugando el mazo más “sencillo”, si quieres extraer toda la información posible de las jugadas de tu oponente y la partida, tienes que estar concentrado en ello.

 

Tormenting Voice ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Volkan Baga

 

¿Cómo conseguimos concentrarnos de esta manera? Pues ojalá la respuesta a esta cuestión fuera fácil, breve y ligera. Pero, al igual que nuestro querido juego, no lo es. Por eso aquí cada persona es un mundo. Aunque creo que hay actitudes y posturas comunes que pueden ayudar a cualquiera a concentrarse mejor. Y de eso voy a hablar hoy un poco. Compartiré (y divagaré seguramente) algunas conclusiones a las que he llegado en este sentido. 

 

LEVANTARSE DESPACIO DE LOS TROPIEZOS

Todos cometemos fallos y errores en las partidas, en mayor o menor medida. Que cada vez sean en menor número o casi inexistentes es la meta de cualquier jugador competitivo. Pero aun cuando nos podamos estar acercando a esa idílica situación, nos va a seguir pasando de vez en cuando. Somos humanos. Lo podemos ver incluso en los jugadores más preparados en el Top8 de un Pro Tour. 

Pero ¿cómo reaccionamos cuando cometemos un error en una partida en curso? Hacemos una mala jugada porque no hemos sido conscientes de algo y nos damos cuenta acto seguido. ¡Qué mal hemos jugado! ¿Y ahora qué? 

Tendemos a querer borrar ese momento lo más rápido posible, sobre todo si hay público o estamos en cámara. Que se note poco que hemos jugado fatal y continuemos con esto, ¿no? Creo que a todos nos habrá pasado esto en varias ocasiones. Y en cada una de ellas he ido aprendiendo que en vez de hacer otra jugada rápidamente, lo mejor es echar el freno de mano y tomarse unos instantes para analizar bien la situación.

A ninguno nos gusta quedarnos sujetando el Lightning Bolt en la mano tras observar, resignados, que el objetivo tiene resistencia cuatro por el Lord de turno que hemos obviado, y del que nos tendríamos que haber dado cuenta. Y, como he dicho, si hay público, aún menos. Pero debemos hacerlo. Hemos cometido un fallo grave, y ahora hay que analizar qué opciones tenemos para intentar solventarlo y ganar la partida (SPOILER: porque sí, se puede jugar mal y aun así ganar la ronda). 

See the Unwritten ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Ryan Barger

 

Hacer otra jugada o un bloqueo rápido tras el fallo, sin pararse a pensar, probablemente acabe derivando en otro tropiezo, y nos encontraremos encadenando varias malas jugadas. Las peores partidas que recuerdo haber jugado tienen mucho de esto. Cometí un fallo. Y otro. Y otro. Y todo por no pararme a pensar tras el primero; perdiendo por completo la concentración en la partida y cayendo en otros errores que fácilmente podría haber evitado.

Esto no se puede aplicar siempre. Obviamente, va a haber situaciones en las que si hacemos una mala jugada en un determinado momento perderemos la partida, sin importar lo bien que reflexionemos posteriormente, porque ya somos un cadáver y lo sabemos. 

Pero siendo honestos, seguro que ha habido varios momentos en los que si nos hubiéramos recompuesto, y no nos dejáramos arrastrar por el primer error, habríamos recuperado la concentración y ganado esa partida. 

Si somos conscientes de ellos, los errores rompen nuestra concentración. Es un hecho. La gestión que hagamos a continuación de la situación marcará la posible recuperación de la concentración. Así que afrontemos nuestros fallos, por muy vergonzosos que sean, e intentemos ganar partidas en las que no juguemos a la perfección. 

 

LA RAZÓN SUCUMBE A LA EMOCIÓN

Este punto puede parecer una obviedad, pero es una realidad: nuestra situación emocional afecta a nuestro juego. No todo en nuestra vida es Magic, y lo que nos afecta en un ámbito más personal tiene, lógicamente, su repercusión en el otro. 

Sería fácil recomendar separar ambos ámbitos para mantener la concentración. Fácil de decir; difícil de cumplir. Algunos tendrán esta maravillosa capacidad, pero el mortal medio carece de ella, y entre esos mortales estoy yo. A falta de ella, solo nos queda reflexionar sobre cómo afrontar un torneo cuando pasamos por una situación de distracción generalizada o inestabilidad emocional:

 

 

©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Izzy

 

La primera opción que tenemos es no acudir al torneo. La más radical y más fácil a la vez, pero muy recomendable en situaciones de hartazgo. Podemos incluso aparcar nuestro hobby durante una temporada. Si vas a ir y no vas a disfrutar, simplemente no vayas. Eso será lo mejor para tu salud y para tu futura concentración. Vuelve a jugar cuanto te estimule de verdad. 

También podemos asumir que probablemente no vamos a hacer un buen resultado, pero vamos a jugarlo igualmente. No olvidemos que al fin y al cabo jugar a Magic es una diversión, así que podemos tomarlo precisamente como eso, a modo de terapia. Juguemos un torneo para distraernos, precisamente, de lo que ocupa realmente nuestra mente y nos impide concentrarnos de verdad en el juego.  

Y puede pasar que consigamos transformar la distracción o inestabilidad emocional (o como queramos llamarlo) en una liberación mental que deje atrás cualquier tipo de presión por los resultados o por cómo estamos jugando. Jugar cada partida como si no nos jugáramos nada, porque no estamos concentrados en el torneo, sino en lo que sucede únicamente momento a momento. Porque tampoco queremos pensar todo el rato en lo que nos tiene en vilo. Es decir, la falta de presión hace que nos concentremos mucho en cada partida individualmente, pero alejándonos de la perspectiva general del evento que estamos jugando. 

“¿Estoy jugando un GP? Sí, pero bueno, me da igual. Estoy jugando una partida que voy a intentar ganar. Luego ya veré qué hago. A lo mejor juego otra, o a lo mejor me voy a comer; a lo mejor me voy a hacer una llamada.” Sé que suena raro. Es una sensación difícil de explicar. Es un “voy a jugar estar partida porque no tengo nada que perder y a la vez nada mejor que hacer”. 

Pero si eres un jugador competitivo que conoce su mazo, juegas de forma asidua (conoces el metajuego y estás al día) y logras esta “despreocupación” de la que hablo a la hora de jugar cada ronda, probablemente hagas un grandísimo resultado. La concentración que podemos lograr al relativizar la tensión del torneo con nuestra vida personal es algo de otro nivel. Repito, difícilmente explicable, y que puede que en cada uno se manifieste de una forma diferente. Pero lo escribo desde la experiencia, porque puedo asegurar que algunos de mis mejores resultados se han dado en estas circunstancias. 

 

 

Estudiante de Ojutai ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Jason A. Engle 

 

Lo que me lleva a pensar si lograr este nivel de concentración es el que deberíamos buscar en todo momento, sea cual sea nuestra situación personal. Casi siempre que me he sentido cercano a conseguirlo ha sido a raíz de otras situaciones personales. Puede que éstas nos ayuden más a relativizar la importancia del resultado. Pero si logramos hacer lo mismo en cualquier momento, creo que habremos alcanzado el nivel de concentración ideal.

 

EVITAR OBSESIONARSE CON EL RESULTADO

Este punto tiene bastante que ver con lo anterior, pero es una actitud que podemos extrapolar a cualquier situación. Es común, y diría que natural, obsesionarse a veces con que ya va siendo hora de hacer determinados resultados. He escuchado en numerosas ocasiones afirmaciones como “en este GP tengo que hacer día 2 seguro” o “ya me toca ganar este Top8” y similares.

Formulando estos deseos de esta manera nos ponemos mucha presión encima, lo que puede hacer flaquear nuestra concentración durante el evento. Empezamos perdiendo la primera ronda y ya tenemos en la cabeza el submarino que tenemos que hacer para hacer buen resultado. 

¿Y qué si perdemos la primera partida? ¿No podemos ganar luego catorce rondas seguidas? Al final del torneo, es muy parecido hacer un 14-1 empezando 14-0 que empezando 0-1. No sé cuántas remontadas habréis hecho en torneo, pero creo que cuantas más logras más inmune te vas volviendo a obsesionarte con que has empezado mal. Porque recuerdas precisamente esa vez que perdiste la primera ronda jugando fatal pero luego espabilaste y acabaste haciendo Top8

Si es un amigo o amiga quien nos desea buena suerte, y nos anima diciendo que seguro que hacemos día 2, es muy diferente a si somos nosotros mismos los que ya vamos con la idea de que vamos a hacerlo. Porque cuando empecemos a perder, empezaremos a darle vueltas y vueltas al gran resultado que se nos va escapando de las manos, en vez de centrarnos en hacerlo y punto. 

 

 Selfless Cathar

Selfless Cathar ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Slawomir Maniak

 

De forma que cuando afrontéis largos eventos, es mejor pensar de esta manera: voy a jugar y a divertirme durante todo el día. Cuando llegue el final de la jornada chequeo mi resultado y veo lo que he conseguido. Chequear nuestro balance todas las rondas no hará sino obsesionarnos y que no podamos descansar mentalmente entre las mismas.  

 

RITUALES Y MANÍAS

Todos tenemos, en mayor o menor medida, nuestros particulares rituales a la hora de afrontar las partidas. Por ejemplo, yo siempre cuento todas mis cartas de Maindeck y Sideboard antes y después de jugar, ya haya ganado o perdido. Si no lo hago de forma consciente y me pongo a barajear sin hacerlo, tengo la sensación de que he dejado pasar de largo algo que siempre tengo controlado. Y si estoy pensando en esto mientras barajeo es que no estoy pensando en qué puede jugar mi oponente, o en cómo voy a afrontar la partida con la mano inicial que estoy empezando a ver. Y si no estoy haciendo esto, quiere decir que no estoy concentrado. 

Estar concentrado y tener cierta paz mental entorno a las cosas que podemos controlar antes de empezar una partida van de la mano. Si siempre juegas con fundas Perfect Size, se fiel a esta “tradición” en tu forma de abordar los eventos. Si no lo haces, puede que en determinados momentos ese pensamiento venga a tu cabeza. ¡Qué poco ocupa mi mazo! ¡Ah claro, es que no estoy jugando con Perfect Size hoy! Ya no estás pensando en si acabas de banquillear bien o mal, estás pensando en algo que no se te tendría ni que pasar por la cabeza si hubieras hecho lo que haces siempre antes de empezar el día. 

Son pequeñas cosas y detalles que parece que no tienen importancia. Cada uno tiene las suyas propias. Pero si se acaban convirtiendo en pequeñas distracciones, es que no estamos haciendo lo que está en nuestra mano para lograr la máxima concentración.

Podríamos decir que una mente con la pila liberada es la más idónea para concentrarnos en jugar lo mejor posible. Cuantas más cosas ronden y se acumulen en la misma (grandes o pequeñas), más difícil será resolverla cuando añadamos más información a la ecuación. Y en Magic todos sabemos que la densidad de información que puede acabar rondando nuestra cabeza es elevada. 

 

 

Ampryn Tactician ©2017 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Cynthia Sheppard

 

Así pues, tanto si os habéis sentido identificados con algo de lo aquí expuesto, como si no os lo habíais planteado nunca, espero que mis palabras os hayan resultado interesantes. Y si tenéis cualquier consejo o comentario que añadir, dejadlo aqui abajo, que yo soy todo oídos. 

 

Dani Martínez Querol

@DaniMRebel