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'A mí no me gana ese tío'

Como podéis deducir por el título, hoy no vengo a hablaros de Taxes o de mi resultado en el GP de Barcelona, para esto os recomiendo el artículo del miércoles de Dani Martínez. Hoy no voy a hablaros tampoco de otros mazos, de formatos o ediciones. Empecemos por la frase con la que he titulado este artículo; seguro que la mayoría la habéis oído numerosas veces y es probable que la hayáis pronunciado vosotros mismos; yo lo he hecho. ¿Qué se esconde detrás de una frase como ésta? Abramos el armario para verle la cara al monstruo (en sentido figurado, hoy Playmobil no está aquí).

Cuando jugamos con un oponente, en ocasiones vemos ciertas jugadas o líneas de juego por su parte que nos pueden inducir a pensar que juega peor que nosotros, llegando a pensar que nuestra diferencia de nivel hace muy difícil que perdamos esa partida o esa ronda. En efecto, alguna vez nos enfrentaremos con rivales de menor nivel, lo que nos puede colocar en una posición ventajosa para ganar, ya que es probable que naveguemos mejor por el transcurso de la partida. Pero Magic es un juego con cierto componente de azar, y la habilidad a veces no es suficiente. Si esto no te gusta, te aconsejo que pruebes el ajedrez. 

¿Qué ocurre cuando esta diferencia de nivel nos hace confiarnos y acabamos perdiendo? En una palabra: frustración. Cuanto mayor diferencia de nivel hayamos percibido y más nos hayamos confiado, mayor será la frustración, por lo general. Seguro que a todos nos viene a la mente una situación en la que nuestro amigo (o nosotros mismos) viene de jugar su ronda con cara larga y nos dice con rabia: 'me acaba de ganar un tío... que madre mía...'. Quizá el primer error sea confiarnos en exceso en situaciones de este tipo, ya que, como decía antes, en Magic no siempre gana el mejor. Pero, ¿y si ni siquiera había tanta diferencia de nivel como creías? A menudo tendemos a fijarnos minuciosamente en los errores de los demás y excusar los errores propios en base a factores externos (mala suerte, concentración, etc.). Por eso, mi primer consejo es que no vendáis la piel del oso antes de cazarlo, que no os confiéis y que no subestiméis a vuestro oponente.

 

New Perspectives ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Darek Zabrocki

 

A continuación me gustaría invitaros a tratar de ver otra perspectiva en todo este asunto; pensad en alguna ocasión en la que vosotros hayáis podido decir 'a mí no me gana ese tío'. Ahora dadle la vuelta a la tortilla y pensad en aquellas ocasiones en las que vosotros hayáis sido 'ese tío'. En vez de pensar en esas veces en las que habéis perdido contra alguien peor que vosotros, haced memoria y pensad en aquellas otras veces en las que habéis sido vosotros los que habéis tenido suerte y habéis ganado contra alguien mejor. Poneros en la situación (os haya ocurrido o no) de que estáis jugando un GP y os toca jugar, por ejemplo, contra Luis Scott-Vargas, pero tenéis un pairing favorable y un poco de suerte en las partidas y conseguís haceros con la ronda. En esa ocasión sería vuestro oponente el que podría ir luego con sus amigos y decir 'vaya tío me acaba de ganar...'. Mientras tanto, vosotros volveríais con vuestros amigos con cara de ilusión diciendo '¡acabo de ganar a LSV!'. ¿Y qué hay más importante que la sonrisa de un niño?

Lo que quiero decir con todo esto es que no debemos olvidar otro de los aspectos que ha ayudado a tanta gente a enamorarse de este bonito juego. Recordad, cuando acababais de empezar a jugar, la ilusión de ganar por primera vez a ese amigo, hermano o jugador de vuestra tienda a quien veíais en un pedestal. Esto me lleva a una historia personal que recuerdo con cariño.

Corría el año 2013, Dragon's Maze acababa de salir al mercado y yo estaba empezando a acudir a mis primeros FNMs. Había empezado jugando algún torneo de Pauper y pronto me había pasado a Standard, montándome una Gruul Aggro con cartas como Zhur-Taa Swine y un presupuesto bastante ajustado, pudiendo comprarme un Stomping Ground a la semana.

Tras jugar algún FNM con mejor resultado del esperado, me apunté a un Win a Box que organizaba Tienda Itaca. Para mí, en ese momento un torneo así era una competición del más alto nivel, no había nada más alto. Actualmente, el mismo torneo sería para mí una ocasión para pasar el día con amigos y una excusa para comerme un burrito en el descanso para comer. Pero entonces no podía soñar en nada más alto como jugador que ganar ese torneo.

Como acababa de empezar a jugar en tiendas, no conocía a nadie. Sin embargo, ya empezaba a interesarme por el entorno competitivo y a leer algunas páginas y artículos sobre el juego. Había empezado con algunos artículos en español, y entre ellos había leído varios de un tal José Luis Velázquez Joy en la web de Rebellion. Y quiso el destino que el mismo Joy estuviese ese día en el torneo de Itaca, siendo una de las pocas caras que me resultaban familiares, aunque él no me conocía a mí. En ese momento Joy era para mí como ese LSV del ejemplo anterior, un pro de nivel inalcanzable, que viajaba por el mundo jugando a este juego que yo aún estaba descubriendo. Quiso también el destino que, tras empezar 3-0 o similar, nos tocase enfrentarnos, yo con mi Gruul y él con una BWR Aristocrats que valdría diez veces más que mi mazo. A pesar de ello, conseguí arrollar a Joy con mis Ghor-Clan Rampager y ganar la ronda.

Echando la vista hacia atrás, no puedo evitar sonreír pensando en la ilusión que me supuso esa victoria. También Joy se ríe cuando le cuento esto y retrocedemos en el tiempo. En aquel entonces él podría haber dicho 'me acaba de ganar un tío malísimo con un mazo de broma'; ahora somos amigos y compañeros de equipo, y la situación es ésta:

Lo que quiero decir con esta batallita es que también tenemos que estar abiertos a cambiar nuestra opinión de quién es peor o mejor que nosotros, y no obsesionarnos con quién nos gana o quién nos deja de ganar. Lo importante para mejorar no es con quién pierdes sino por qué. A veces la varianza caerá de nuestro lado y otras veces del lado del rival, así que mejor centrémonos en la parte controlable. Un exceso de confianza también nos puede hacer jugar peor, o puede hacer que subestimemos al rival y acabemos perdiendo por pensar que no va a ver una línea difícil, no va a jugar alrededor de una carta determinada, etc. Para ello lo mejor es intentar despersonalizar al oponente, no pensar en quién es, jugar a nuestro máximo nivel y no dejar que nos afecte quién nos gana o quién se nos resiste una y otra vez.

Del mismo modo, también debemos procurar no olvidarnos la humildad en casa, y no sobreestimar nuestra habilidad ni subestimar a nuestro oponente. Todos hemos tenido un día malo en el que cometíamos más errores de lo normal, todos jugamos mejor ciertos mazos y peor otros. Por ejemplo, yo soy nefasto jugando Storm, a pesar de que me gusta bastante jugarla, y cualquiera que no me conozca y me vea jugando Storm podría pensar que llevo jugando menos de un mes. Así que procurad no prejuzgar a otros jugadores en base a una o dos jugadas y no os dejéis llevar por las impresiones iniciales.

 

Honor of the Pure©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Greg Staples

 

Para terminar, me gustaría hablar del lado más oscuro de la frase 'a mí no me gana ese tío'. Estoy hablando de probablemente la mayor lacra de este juego: las trampas. Frases como ésta han sido utilizadas a menudo por los tramposos para tratar de justificar su despreciable comportamiento. Cuando son descubiertos con las manos en la masa, muchos alegan que hicieron trampas porque no pueden perder contra alguien tan malo, por lo que no les queda más remedio que colocarse la carta que necesitan o cualquier otra trampa igual de lamentable. Pobrecitos, no les quedaba otra.

Si consideras que no puedes perder contra alguien tan malo, demuéstralo jugando en igualdad. Si pierdes, asúmelo, probablemente puedas seguir adelante y llevar una vida normal. Muchos consideran algunas derrotas una mancha en su honor irreparable, y están dispuestos a lo que sea para evitarlo. Esto es bastante hipócrita por cierto, ya que si lo que te preocupa es manchar tu honor, las trampas no parecen la mejor opción. En definitiva, lo que quiero decir es que ninguna trampa tiene justificación, y que llevar al límite ciertas actitudes de prepotencia nos puede acercar al lado oscuro. Por eso debemos estar siempre alerta ante la toxicidad de ciertas actitudes, tanto en nosotros como en los jugadores de nuestro entorno.

 

Con esto me despido por hoy, sed buenos y no os dejéis llevar por la frustración

 

Miguel Castro

@MiguelCaster

Etiquetas: Psicología, ética, estrategia