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Equipo y puntos de inflexión

No he hablado con ellos para pedirles permiso para publicar esto. No lo necesito. En realidad iba a escribir lo que quisiera. Pedro Lechado y David Gonzalez ya no forman parte de Show&Tell. Esto que leéis es absolutamente cierto, y ya no podréis disfrutar de su contenido en esta web ni en su canal de Twitch. 

Ambos son grandes amigos. Por una simple cuestión geográfica, tengo menos contacto con Pedro. Por otro lado, conozco a David desde hace ya tantos años que ni me acuerdo cuando nos conocimos exactamente. Su marcha del equipo me afecta especialmente, y es que desde hace mucho tiempo siempre habíamos ido de la mano en todo lo que a Magic se refiere. 

Entiendo la salida de Pedro. Ciertas situaciones dentro del equipo son tensas. ¿Recordáis este artículo? No toda la hierba que crece es verde dentro de Show&Tell Landia. O no tan verde como quizás se vea desde fuera. Tan solo somos un grupo de alrededor de 20 personas que dedica su tiempo libre a generar contenido como este que estáis consumiendo ahora mismo. También tratamos de preparar nuestros torneos de la mejor manera posible, aunque en esto no participamos todos, ya que cada miembro tiene diferentes aspiraciones respecto a Magic. Ojalá no tuviese que estar escribiendo esto y todo siguiera siendo como hace unas semanas, con todos los miembros del equipo dispuestos a trabajar y generar contenido para vosotros. 

Cada uno de nosotros tenemos una historia personal de como conocimos Magic y como evolucionamos en el juego. Estas historias se suelen reservar para cuando se logra un gran resultado, conectando con el lector de manera directa y animándole a que él también puede conseguirlo si se esfuerza. Si hay algo que todos los jugadores de Magic tienen en común son sus comienzos en este mundillo. Podría reservar mi historia para ese momento de un gran resultado, pero hoy es una mejor ocasión para poneros en contexto. Además, aunque trabajamos durante varias horas a la semana, no soy un gran jugador. No me importa que opinéis distinto, tan solo os cuento la verdad. Quizás ese gran resultado no vuelva nunca. Una vez logré un Top4 en un Grand Prix. Un Top16, un par de Top32 y ya no recuerdo cuantos Top64. Nada del otro mundo. 

 

Conocer a David fue un punto de inflexión para mi trayectoria en Magic. Quizás a estas alturas él no lo sepa. Hoy lo descubrirá no solo él, también cualquier persona que quiera leer estas líneas. 

Cuando estaba en el colegio la moda era jugar a YuGi-Oh y no a Magic. Mi padre me llevó a un Corte Inglés en el Paseo de la Castellana para comprar un mazo de cartas. Toda una decepción para un niño de 8-10 años descubrir que estaban agotados. La chica que nos atendía trajo otro producto en la mano, un mazo de Magic. Mi padre me preguntó sobre ello y yo dije “estas no son las cartas que me gustan”. Estúpido crío. Demasiado inocente para saber qué significaría ese juego en su vida. Demasiado ingenuo para imaginar que 15 años después estaría escribiendo sobre esa historia en una página de un equipo dedicado a ese juego. 

 

No tardó mucho en ponerse de moda. Magic es el mejor juego del mundo y ocurre lo inevitable. YuGi es sustituido por Magic y ya no hay vuelta atrás. Mi primer sobre fue de Darksteel, en el que me tocó un Sundering Titan. Jugábamos sin fundas y en el suelo. Evidentemente nos inventábamos las reglas cuando no sabíamos responder a una pregunta concreta. Los dragones sumaban su fuerza en el combate porque eran dragones. Un Dark Ritual acumulaba tres manás para cuando lo quisieras gastar y un largo etcétera. 

Poco a poco hubo gente que dejó de jugar. Ya sabéis, te haces mayor y ya no te gusta jugar a las cartas. A mi me ocurría todo lo contrario, estaba absolutamente enfermo de Magic y me pasaba horas buscando cartas y mazos en un primitivo ordenador con una conexión a internet que inutilizaba la línea telefónica. Poco después, con unos 12 años, conseguí terminar mi primer mazo competitivo de formato Extendido (el Modern de aquel entonces). En principio quería jugar Balancing Tings, un combo muy antiguo utilizando Insidious Dreams, pero uno de mis mejores amigos había conseguido un lote muy jugoso de cartas de otro mazo de combo: TEPS. Estas son las siglas de The Extended Perfect Storm. De pronto, con 12 años me encontraba jugando Storm, y tarde muy poco en ganar mi primer torneo. Después el segundo. Después el tercero. Estaba todo el maldito día en mi casa robando manos con el mazo e intentando descifrar como jugarlo bien imaginando el posible hate que tenía delante. 

 

Los torneos en los que participaba se celebraban en Leganés, mi ciudad natal y en la que vivo y he vivido siempre. Si sois seguidores del fútbol quizás os suene porque desde hace un par de años el equipo de la ciudad juega en Primera División. Para quien no tenga ni idea, es una ciudad de unos 200.000 habitantes al sur de Madrid. Pegada a Getafe (la aldea) y muy cerca de Móstoles, una ciudad más famosa en el mundo de Magic

Móstoles era como un sueño. Dos grandes tiendas se localizaban allí, Rebellion y Genshiken, y ya había oído lo grandes y divertidos que eran los torneos allí. Tan solo 11 paradas de metro separaban mi casa de esas tiendas. Es difícil que a un niño de 12-14 años le dejen coger el metro sin más acompañante que otros chavales para ir a jugar a las cartas. Aún con todo, estaba tan entusiasmado con el juego y le dedicaba tantas horas, que mis padres no solo empezaron a dejarme ir en Metro, también en coche con otros jugadores mucho mayores que yo. Lógicamente yo era el pequeño del grupo y no podía permitirme casi ningún mazo. Además la moda en ese momento pasaba por jugar Legacy. Un Legacy menos prohibitivo que el de ahora, pero imposible para mí. Normalmente me dejaban un mazo entero o casi entero. También cuando jugábamos en Estándar. Esto me llevó a conocer un montón de tiendas de Madrid, pero sobretodo frecuentábamos las de Móstoles, por cercanía y por la cantidad de gente que se juntaba allí. 

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Mind's Desire ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Ron Spencer

Mi primer torneo en Móstoles fue en Rebellion y conseguí quedar segundo de casi 60 personas con mi fiel baraja de tormenta. Cuando estás enfermo por competir en cualquier cosa y además empiezas a tener éxito, tus ganas de que llegue el siguiente fin de semana se multiplican, todo para poder seguir jugando a Magic. No era raro que jugásemos cinco torneos en un mismo fin de semana. Exprimíamos al máximo el calendario de las tiendas de Móstoles. Tanto va el cántaro a la fuente... 

 

No tardé en cruzarme con David. Ya había conocido a otras personas sin llegar ni a imaginarme que un día vestiríamos la misma camiseta y seríamos compañeros en un proyecto como este. Ya os he contado que me movía en un círculo de gente bastante mayor que yo. Competíamos a un nivel similar, y no era raro que si me tocaba con un chico de una edad parecida a la mía, saliese victorioso. No solo por una cuestión de experiencia, también porque yo tenía más acceso a las cartas. David era la excepción a esto. 

Me pegaba paliza tras paliza. Todo el rato. Daba igual el formato. Él también tenía su propio círculo de gente con más experiencia y edad, y no faltaban a ninguna cita competitiva. ¿PTQ este finde? Todos dentro. ¿Nacional de España? No solo estaban clasificados, David logró hacer Top8 en uno de ellos siendo un maldito crío. 

Encima se iba de la mesa dando lecciones. Menudo payaso. Yo quería ser tan buen jugador como creía que era él en ese momento (no nos engañemos, él era decente y yo era un auténtico cono de autopista, pero de los más rotos y manchados, los que usan en los túneles de noche). Poco a poco nos fuimos conociendo más. Nunca tuvimos una gran relación, y no porque nos llevásemos mal (yo le odiaba con todas mis fuerzas os lo prometo ^^), simplemente él tenía su grupo en Móstoles con unas aspiraciones y yo otro en Leganés con otras muy distintas. Todo cambió cuando conseguí clasificarme al Pro Tour. David ya había ido a uno (oh, ese chico que es TAN bueno y que todo el mundo tanto admira...) y bueno, intenté empezar a tomármelo un poco más en serio, tragar saliva y acercarme a ese chico de cara horrible que me superaba en todos los aspectos de Magic

¿Cómo demonios te clasificas a un Pro Tour si eres un cono? Vale. ¿Recordáis esa Storm que monté con 12 años? Resulta que cinco o seis años después no había dejado de jugar Storm nunca, porque hasta en Estándar había tenido su versión. No os cuento en Legacy. Solo tienes que ir a un Grand Prix del novedoso formato Modern y con una versión de Storm que nadie esperaba jugando Gifts UngivenSplinter Twin de banquillo. Consigues hacerte un perfect en el suizo hasta que en semifinales juegas una partida de manera horrenda y un jugador de la talla de Antonino Da Rosa se aprovecha de lo malo que eres y te manda a casa para ganar el Grand Prix

 

En este momento, empieza a crecer la comunidad de Magic, y con ello, su nivel. Mucha gente empieza a jugar a un todavía más primitivo Magic Online. Los PTQ empiezan a ser torneos de más de 100 personas en cualquier parte de la península, doblando esa cifra en ciudades más grandes. En Rebellion creamos un equipo que vestía una camiseta rosa muy discreta con el logo de la tienda en tamaño XXL. Además, empezamos a grabar Los Testeos de Rebellion, una serie de vídeos de partidas que comentábamos y subíamos a Youtube. David y yo éramos los máximos exponentes de estas iniciativas. Estábamos más o menos igual de enfermos por Magic, y eso empezó a traducirse en colaboraciones de todo tipo, especialmente preparando torneos juntos. 

 

Seguía teniendo un problema. David era un jugador muy decente, con una buena base de los conceptos más importantes del juego. A mi me sacabas de Storm y no sabía ni ponerle las fundas al mazo. Por eso trataba de jugar todas las partidas que podía contra él. Cada ronda en un torneo de tienda iba a observar como jugaba. Preguntaba por qué y por qué no. Necesitaba aprender de alguien como él para poder empezar a competir en los PTQ y similares donde nunca conseguía un buen resultado. Es muy curioso haber ido a un Pro Tour pero no ser capaz ni de acercarte al Top8 de un PTQ.  

A base de jugar y jugar, y después de recibir cientos de palizas, empecé a mejorar mis resultados, a querer testear barajas a fondo, a interesarme por artículos de mayor nivel y buscar unos resultados al menos decentes. La primera vez que trabajé codo con codo con David para un torneo fue para un Grand Prix en Varsovia en el que ambos logramos alcanzar el Top64. Por aquel entonces vestíamos la camiseta rosa de Rebellion. Empezamos a ser inseparables y a tener mucha más confianza tras estos acercamientos. Es lógico.

Incontables Grand Prix y PTQs más adelante, David se marcha a Egipto por motivos de trabajo y por su facilidad de mimetizarse con la población local. Rafa, otro de los miembros de Show&Tell y a quien había conocido antes aún que a David empieza a jugar mucho menos a Magic por motivos personales. Ellos eran las dos personas con las que compartía TODOS mis torneos, testeos y experiencias en Magic. Cuando esto ocurre, tus ganas de jugar se desploman un poco. Ir sin compañía a los torneos o no tener claro si podrás ir con alguien al próximo Grand Prix son cosas que hacen que acabes dejándolo. Aún con todo, nunca dejé de jugar a Magic ni de estar al día del metajuego y demás. El sistema de PPTQ ya estaba implantado e incluso gané alguno en las primeras temporadas. Para entonces no era raro que rivales de estos torneos fuesen Carlos Oliveros, Dani Martínez, Dani Toledo, Miguel Castro o Ricardo Sánchez. 

 

Sin David en España ni Rafa activo, el proyecto de Los Testeos de Rebellion se quedó en el limbo y empezamos a dejarlo de lado. Era una cuestión de gente y tiempo. Era muy difícil llevarlo a cabo. De pronto, sin ni siquiera conocer la existencia del grupo, me llegó un mensaje de Daniel Toledo ofreciéndome participar en un proyecto llamado Show&Tell. Me pareció muy interesante, en primer lugar porque era una manera de continuar haciendo algo que me encantaba. En segundo lugar, el elenco de jugadores que participaba era espectacular, y podría aprender de todos y cada uno de ellos para mejorar. No sé si tuve suerte, no sé si fue por una dedicación previa en Rebellion o si simplemente ese niño de 8 años que decía que no le gustaban estas cartas estaba destinado a jugar a esto sin importar qué ocurriera. La realidad es que entré en el grupo. Después Castro. Después Íñigo y Dani Martínez. El proyecto empezó a crecer con la creación de esta misma web y la grabación de programas todas las semanas. 

Hablaba con David de esto muy a menudo. Él seguía en Egipto, y coincidíamos en que pertenecer a algo como Show&Tell era como un objetivo logrado después de muchos años. Un equipo en el que confluían personas que quizás nunca se habrían conocido de otra manera, pero con un gran factor común: Magic. Poco después él volvió y se unió al equipo en muy poco tiempo. Por fin volvíamos a testear juntos y a comentar partidas frente a una cámara. Todo esto en un contexto absolutamente espectacular, con algunos de los mejores jugadores a nivel nacional, y un proyecto tanto a nivel de contenido como a nivel de testeo con un futuro muy prometedor. 

 

Os prometo que lo hacemos lo mejor que podemos. Estas líneas que leéis son fruto del trabajo que realizo en mi tiempo libre. Cada Show que grabamos requiere movilizar a 6 personas durante alrededor de 5 horas. No nos dedicamos a esto de manera profesional. Tan solo es un hobby. Hace poco Carlos Moral “Danker” me comentaba que en el equipo nos tomamos Magic de manera muy intensa. Somos muy competitivos. Tratamos de ganar a toda costa. Esto es cierto. Podríamos dedicar todo nuestro tiempo a testear y jugar sin parar, pero entonces no crearíamos contenido como este ni como el de cada Lunes por la noche. Ni como el de cada Jueves por la noche. Tras más de tres años juntos, es normal que aparezcan grietas en las paredes, e incluso que algunas columnas de la estructura que compone Show&Tell se derrumben por completo. Otras las sustituyen. 

Hemos vivido la marcha y la incorporación de varios miembros. Por suerte han sido más altas que bajas, algo que nos ha permitido seguir creciendo. Una vez Joel Calafell me preguntó que por qué hacíamos esto. Por qué creábamos contenido. No puedo hablar en nombre de todos mis compañeros, pero yo lo tengo claro. Si poniéndome en frente de una cámara a jugar y comentar partidas pueden aprender otras personas, entonces la comunidad crecerá y se hará más rica, por lo que ganamos todos. Si lo hago de manera horrible y la gente que me ve piensa que me estoy equivocando, entonces habré aprendido yo, y eso es lo mejor que puede ocurrirme. Lo mismo ocurre con los artículos o cualquier otro tipo de contenido. Personalmente siempre estaré a la vanguardia del equipo cuando se necesite y animaré al resto a seguir adelante con el proyecto. Yo no abandono. 

 

Lamentablemente, esto no es así para cada caso particular. Son muchos los motivos por los que puedes dejar el equipo. Os garantizo que el que entra, trabaja. Es necesario dedicarle horas, ya sea para hacer artículos, streamings o diseñar las portadas e imágenes para los programas. Es un trabajo por el que no recibes nada a cambio. La marcha de Pedro ha seguido con la marcha de David, dos de los miembros más activos del proyecto. Este último como bien habéis podido leer, es una de las personas más importantes para mí, y no consigo adaptarme a la idea de que abandone el barco. Durante muchos años hemos trabajado juntos, hemos compartido camiseta y equipo, da igual azul o rosa. No es importante. Lo importante era remar juntos. 

Esto no quiere decir que no trabajaremos juntos para preparar torneos. Lo haremos como siempre. Testearemos y sacaremos conclusiones con mayor o menor fortuna, como hemos intentado hacer hasta ahora de la mejor manera que sabemos. Por otro lado, no contar con el apoyo dentro del proyecto es algo que te quita en parte las ganas de continuar. Irse de Show&Tell no es irse a Egipto ni es dejar Magic, pero me cuesta encontrar los motivos por los que dejar un proyecto tan ambicioso como este. 

Ha habido un montón de idas y venidas, desde el primer momento en el que rechacé un mazo de Magic, hasta un mensaje de Whatsapp de Dani Toledo que te cambia la vida para siempre, pasando por un cientos de torneos y experiencias con gente maravillosa. Algunos han estado ahí siempre, otros un poco más tarde, pero siempre permanecemos juntos. A veces no es sencillo pertenecer a este grupo. Otras veces es lo mejor que ha podido ocurrirte, algo mágico. 

 

No importa Rebellion, Ítaca, Show&Tell, Grand Prix, PPTQ o el mismísimo Pro Tour. Siempre había ido de la mano de David creando contenido y testeando de cara a nuestros torneos. Que se caiga uno de esos dos pilares no es un acontecimiento fácil de digerir tras muchos años trabajando en ello. 

 

Hoy Magic, es un poquito menos mágico. 

 

 

 

José Luis Velázquez

@Joy_MTG