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Overtesting

Todo magiquero ha pasado por una etapa de juego desenfrenado en la que nada te apetece más que jugar las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Es un fenómeno común, que habitualmente viene acompañado de una mejora paulatina en tu juego. Juegas más, empiezas a ganar más, te empiezas a plantear jugar torneos de mayor rango que la tienda local… Este ciclo se sigue repitiendo pero ya no sucede como antes y no incrementas tu porcentaje de victorias tan rápido. Te sientes estancado, pese a que probablemente es el momento en el que más intensamente te estés dedicando a MTG. Cuando estás en esa espiral, en la que las horas que echas sentado en las mesas de juego o delante del MOL no hacen más que incrementar, habitualmente esperas que se materialicen en mejores resultados. Pero llega un punto en que tus expectativas de winrate dejan de cumplirse y te frustras.

Habitualmente pensamos que el esfuerzo que hacemos no está siendo suficiente e incrementamos aún más el tiempo que dedicamos a jugar. Además lo extendemos a otras áreas, la inmensa mayoría de lo que vemos y leemos son artículos o contenido sobre MTG. Llega un punto en el que tienes muy pocas cosas en tu día a día que no tengan que ver con el juego. De repente te das cuenta de que ya no disfrutas de jugar y la frustración llega a niveles superlativos, porque has perdido aquello por lo que empezaste. ¿Alguién ha tenido esta sensación? 

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Burnout ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Mike Raabe

¿Nunca habéis escuchado que, para asimilar un concepto, lo mejor es descansar bien esa noche y dejar reposar lo que has aprendido durante el día? Suena a frase de abuelo cebolleta, pero es totalmente real. En este caso me gustaría extrapolarla y pensar en el párrafo anterior; dónde está el error y cómo romper esa cadena. Quizás la descripción anterior exagera un poco la sensación, pero también existen pequeños detalles como estamparse en un torneo que has preparado mucho y que el cabreo te dure una semana. O empezar a preparar el siguiente con frases como “no me puede pasar como en el anterior”. 

Esa actitud de autoexigencia es una traba que nos ponemos antes de empezar. Nos condicionará durante la preparación y, sobre todo, durante el juego, porque estamos poniendo nuestro éxito en el evento en función de cuánto lo preparemos. Os voy a poner un ejemplo: 

El anterior campeón de España, Daniel Martínez, ostenta ese título en parte por la forma tan especial en la que afrontó el torneo. Los detalles personales no vienen al caso y si queréis leer sobre esto aquí tenéis un artículo más que recomendable. Lo importante es que Dani no se sentía especialmente cómodo con ninguna baraja en Construido, y os puedo asegurar que no había ganado una ronda de limitado en el mes previo al evento. Poca y bastante, a priori, infructuosa preparación para un torneo de dos días, con formato mixto y en el que el nivel no es precisamente el de un FNM. Daniel pierde tan solo una ronda en todo el fin de semana, proclamándose campeón nacional. ¿La clave? Su actitud. Daniel se encontraba en un punto personal que sobrepasaba su pasión por el juego. Esto hacía que no diese mayor importancia a cada partida que la que le podría dar a una "pachanga" con un amigo. Era capaz de asumir cada error sin darle importancia y tan sólo seguir disfrutando de la distracción que le proporcionaba el hecho de estar jugando. Daniel estaba, de forma inconsciente, en el estado mental perfecto. Aquel en el que juegas como si no tuvieses nada que perder y cada partida no trasciende ni influye en las siguientes.

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Brainstorm ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by William Murai

El contrapunto a esta historia soy yo. Pese a que no había corte para el día dos y podría haber seguido disfrutando de jugar a Magic, decidí no hacerlo. Estaba frustrado y enfadado porque había puesto mucha ilusión y ganas en preparar bien ese torneo, mis expectativas eran altas porque había testeado mucho. El día anterior obtuve buenos resultados en los paralelos y empecé 2-1 la porción de Construido. Llegué al Draft y seguía dándole vueltas a cómo había perdido la ronda anterior. El Draft sale bastante mediocre, ¿casualidad? Cometo algunos errores durante el Draft y otro par en la construcción que no deberían de haber sucedido en condiciones normales. 0-2 y acabo tirándome de los pelos, sin ganas de seguir jugando. Unos días después, ya en frío, analizo las partidas del Draft y me doy cuenta de que, con mucha probabilidad, tiré la toalla demasiado pronto en ambas partidas. Eso no significa que las fuese a ganar si hubiese continuado jugando, pero habrían existido opciones si me hubiese centrado tan sólo en jugar y en tomar bien mis decisiones, dejando de pensar en todas las horas que había echado testeando y que, aparentemente, no estaban sirviendo para nada.

Las expectativas que pongas en un evento tienen que ir separadas de todo el proceso previo. Porque si algo demuestra el ejemplo es que Daniel ganó el torneo jugando a Magic con sus conocimientos adquiridos a lo largo de los años y no por su gran preparación específica el mes anterior. Esto pone de manifiesto que el proceso de testeo y preparación no debe ser específicamente para un torneo. La experiencia acumulada es la clave y no el afrontar cada sesión de testeo con el único objetivo de ganar un torneo. 

Espero que esta reflexión os sea útil. Para acabar me gustaría citar a alguien que sí que es una autoridad en esto del cartón:

Juega para ser mejor, no para ganar torneos

Javier Domínguez “Thalai”

 

¡Hasta la próxima!

 

Raúl Vallejo

@RaulVallejoMTG